EL SALARIO MÍNIMO, LA PIEDRA EN EL ZAPATO DEL TLCAN

Estados Unidos y Canadá presionan a México para que aumente los salarios y reducir así la brecha que existe en la región.

Mientras para muchos eso limitaría la competitividad de México, otros ven una oportunidad para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

Redacción │ América Sin Muros

Un trabajador mexicano cobra una pequeña fracción de lo que gana uno canadiense, o uno estadounidense. En el sector de ensamble de vehículos, por ejemplo, la diferencia es de 1 a 5, según el Center For Automotive Research. Pero, ¿puede el TLCAN hacer una reingeniería para equiparar salarios entre los tres países? ¿Debe?

Los sindicatos estadounidenses y canadienses creen que sí, y están presionando al presidente Trump para que México suba sus salarios. Como señala Eduardo Porter en el New York Times: “Los sindicalistas están aferrando sus esperanzas a los pronunciamientos nacionalistas del presidente Trump, apostando a que él puede cumplir con lo que el presidente Bill Clinton no pudo hace casi un cuarto de siglo: protección real contra el barato mercado laboral mexicano”.

Desde que comenzó su campaña, Trump acusó a México de que sus bajos salarios constituían una “práctica desleal”, “esclavitud salarial” o incluso “dumping laboral”, y le atribuyó a este hecho la pérdida de empleos en Estados Unidos. Pero además de generar una competitividad desleal, Estados Unidos ve una desventaja también para las exportaciones de su propio mercado, ya que los trabajadores mexicanos no pueden adquirir más productos importados de EU por su bajo poder adquisitivo.

Sin embargo, para algunos economistas como Diego Castañeda, la postura de negar el aumento de salarios para mantener la oferta de mano de obra barata se trata de una concepción errónea de lo que significa competitividad. “Después de todo, es inconcebible que tras 23 años del TLCAN y con todas las ganancias de productividad que han existido en el sector manufacturero, un obrero mexicano apenas incrementara su salario por hora en dos dólares durante todo ese periodo, ¡un dólar por década!”, escribió en la revista Nexos.

Aunque desde México se ha tratado de limitar la discusión alegando que es un asunto de política interna, en EU el debate es uno de los puntos calientes de la negociación. Tanto que hace algunas semanas el sector empresarial mexicano propuso aumentar el salario mínimo de 80 a 92 pesos para llegar reforzados a las próximas rondas de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Sin embargo, EU tiene otras estrategias para frenar las desventajas de los bajos salarios mexicanos, entre las que están regular la economía informal, potenciar los sindicatos y cambiar las reglas de origen de la industria automotriz.

Regular la economía informal

Algunos autores como el investigador de la Universidad de California Gordon Hanson apuntan a que una ley que regule o aumente el salario mínimo aplicaría sólo al sector formal de la economía, lo que lo haría incluso aún menor, ya que podría incluso fomentar la informalidad, que ya supone una cuarta parte de la economía.

Por eso, entre los primeros requerimientos para el capítulo laboral EU busca incorporar las prácticas establecidas en la declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de la cual México es signatario. Con esto, se podrían establecer leyes y reglas para que los países firmantes tengan 'condiciones aceptables' en relación con salarios mínimos, horas de trabajo, y seguridad y salud ocupacional.

El economista Mauricio de María y Campos, investigador Asociado de El Colegio de México y director del Centro Tepoztlán Víctor Urquidi, recuerda que esos compromisos ya aparecían en el TLCAN. “Nos comprometimos a respetar los derechos de los trabajadores y procurar que haya salarios mejores, y eso no sucedió. Nos fuimos por un esquema en el cual los salarios seguían siendo una atracción fundamental para la inversión extranjera ─dice─. No hay duda que ahí está la problemática. Aquí la cuestión es quién se está llevando esos ingresos que no perciben nuestros trabajadores, que sí cumplen con altos niveles de productividad. Hay que mirar a China: hoy ya tiene salarios más altos que México, pero porque han llevado a cabo toda una política de fomento a la educación, fomento a la inversión...”, señala el experto.

Potenciar los sindicatos independientes

Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, también anunció que buscará establecer salvaguardas laborales más fuertes, y apuntó a las restricciones que tienen los sindicatos independientes en México.

De hecho, México no ha ratificado el convenio 98 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), que establece la aplicación de los principios del derecho de sindicación y de negociación laboral colectiva y prohíbe los obstáculos a la libertad de afiliación sindical.

Sin embargo, muchos denuncian que lo único que hay detrás de las demandas de justicia laboral sea reducir la asimetría salarial que tanto les perjudica.

Para Pablo Cabañas, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y asesor legislativo en el Senado, “es muy importante que se firme el convenio porque nos va a alinear en derechos con otros países y además le va a dar garantías a la población”. Según el experto, esos derechos ayudarán también a que se logre el aumento del salario mínimo, algo que para él se vio “como una ventaja competitiva, pero que ha resultado ser un problema”.

En EU, la AFL-CIO, que agrupa a 12 millones de trabajadores, está presionando a la Administración Trump para crear sindicatos supranacionales en empresas con operaciones binacionales y más de 500 empleados.

Condiciones a la industria automotriz

Otro de los temas que ha planteado la Administración Trump es su intención de aumentar las reglas de origen de la industria automotriz, que obligaría a incluir una mayor proporción de materias primas producidas en Estados Unidos para recuperar parte de la producción que se derivó a México en las últimas décadas, lo que contrarrestaría el bajo coste de la mano de obra en el país.

Sin embargo, este es otro punto difícil en la negociación. Para México la industria automotriz no sólo es su mayor industria manufacturera (supone el 3% del PIB), sino también su mayor fuente de divisas (alrededor de 50.000 millones de dólares anuales). De hecho, el sector dio empleo a 728,356 personas en 2015.

El propio Center for Automotive Research señala en un informe que los bajos salarios no son el único factor que hace de México un destino atractivo para la inversión: “México ofrece desarrollo de la fuerza de trabajo, programas de entrenamiento y otros incentivos agresivos para el desarrollo”, señala. Y agrega que la producción de vehículos ligeros en Norteamérica no cambió mucho con la introducción del TLCAN.

Aunque aún quedan muchos puntos por tocar y los acuerdos aún no arrancan, sin duda el tema del aumento del salario mínimo está en el núcleo de las demandas de EU y Canadá que México tendrá que abordar.

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