IMPULSAN ALTERNATIVAS PARA AYUDAR A NIÑOS MIGRANTES QUE SUFREN ACOSO ESCOLAR

Una terapeuta del lenguaje, una experta en ‘ed tech’ y la organización Educadores Sin Fronteras compartensus proyectospara apoyar a los menores que padecen bullying en sus escuelas por no poder hablar bien español.

 

Redacción América Sin Muros │ Fotos: Barnard Steele

 

“No va a haber futuro si no hacemos algo ya”, dijo Luis Wertman Zaslav, consejero presidente del Consejo Ciudadano, cuando se le preguntó por la necesidad de tomar medidas para atender los casos de acoso escolar a niños repatriados.

Si bien no existen cifras oficiales del acoso escolar a menores migrantes, el año pasado Estados Unidos deportó a 13,746 niños mexicanos y el bullying es ya una realidad cotidiana para muchos de ellos. A su llegada al país, los menores enfrentan varios retos: muchos de ellos no hablan español, y son ajenos tanto a la cultura, como al nuevo entorno educativo al que se tienen que integrar, reviviendo patrones de discriminación similares a los que vivieron sus padres cuando llegaron a Estados Unidos.

En los últimos meses, varias organizaciones de la sociedad civil como Agenda Migrante hicieron un llamado de atención ante el aumento de denuncias de acoso. En respuesta, el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México estableció el número 5533-5533 para atender denuncias de acoso o violencia escolar, así como reformas a la Ley de Educación y al Acuerdo 286 para que la falta de documentación, como antecedentes académicos o de apostillas, no sean un obstáculo para que los menores puedan incorporarse a las escuelas y empezar a estudiar.

Pero además, la sociedad se ha volcado en su ayuda a través de diversas iniciativas particulares que han comenzado a actuar para evitar y confrontar esta situación de acoso. Aquí mencionamos tres de las más destacadas:

 

Arte para sensibilizar

Fuente: Ara Malikian

 

La organización Educadores Sin Fronteras, que reúne a docentes de todo el país, inició el programa ‘El arte de convivir en tu escuela’, con el que busca sensibilizar a niños, padres y maestros a través del arte para generar una cultura de convivencia y armonía en las comunidades escolares.

En el marco de esta iniciativa, el pasado 4 de septiembre organizaron un concierto didáctico con el violinista libanés Ara Malikian, conocido como ‘El Paganini del siglo XXI’, quien presentó ‘Mis primeras cuatro estaciones’ en el Palacio de Bellas Artes. Durante el encuentro, Malikian compartió su música y su propia experiencia como migrante. “Es grave lo que estamos viviendo en el mundo. Yo mismo fui refugiado cuando tenía 15 años. Hoy el problema, por lo que conozco en Europa, es que hay mucha desinformación sobre la migración. Se hace creer que los migrantes vienen a poner desorden, a robar el trabajo de los demás. Pero no es así. Han tenido que migrar, y a cualquier persona que decide empezar en otro lugar, hay que ayudarle”, señaló el artista.

Malikian dice que la música le salvó la vida. Aprendió a tocar el violín en plena guerra del Líbano, mientras se protegía de las bombas junto a su familia. “Musicalmente no tenemos el poder de cambiar estas realidades, pero a través de la música, de la cultura, sí podemos hacer seres más sensibles. Y siendo sensibles serán más respetuosos hacia la diferencia; seres mejores que estarán dispuestos a ayudar más”, agregó ante una pregunta de América Sin Muros. “He creído siempre en la cultura de cualquier nación, más que en las fronteras de ningún país”.

 

Terapia del lenguaje

 

Laura ha diseñado varias aplicaciones para ayudar a los niños a mejorar su pronunciación del español.

 

Laura Munguía lleva más de 30 años ejerciendo como terapeuta del lenguaje, y desde hace unos meses ha tratado de compaginar su profesión con su vocación social para ayudar a niños y adultos migrantes a mejorar su pronunciación en español.

Dichos, refranes y expresiones son las mayores dificultades del lenguaje para los repatriados, que muchas veces les impide integrarse de nuevo a la sociedad y hace que otras personas les discriminen. “Hay muchos que prefieren hablar el español, porque escribirlo sí les cuesta más ─señala Munguía─. Pero todos debemos tener las mismas oportunidades para alcanzar hasta donde cada uno quiera, y el poder hablar bien el idioma es básico”.

A través de un encuentro en los medios, se dio cuenta de la necesidad que existía de ayudar a los niños que regresaban al país con sus padres y que tenían que aprender a hablar el español sin acento para evitar que les discriminaran. “A un niño le acosan por cualquier cosa, imagínate cómo es con los que no pueden pronunciar bien el español. Están llegando muchos niños y van a llegar más; tenemos que prepararnos. Hasta hace 8 meses no había ningún material específico del lenguaje que les ayudara, así que creé a Pepe Pizarra”, dice.

 

Captura de pantalla de Pepe Pizarra, el protagonista de la aplicación Ortográfic-color.

 

Pepe Pizarra es un loro. A través de Ortográfic-color, una aplicación sencilla, Pepe ayuda a los niños con problemas del lenguaje a mejorar sus capacidades lingüísticas y perfeccionar su pronunciación en español con un juego que consiste en agrupar letras y colores a partir de su fonética.

Pero no es la única. Munguía ha desarrollado otras herramientas que pueden servir a los menores repatriados. La última de ellas, Comunicándome, estaba pensada inicialmente para las personas que sufren una embolia y necesitan reaprender a hablar, pero la experta señala que también puede a ayudar a aquellos que necesitan mejorar la práctica del español. “Esta herramienta surge para dar la palabra a quienes no la tienen o la han perdido para reeducar la palabra articulada”.

Munguía atiende en su consulta particular, en la Colonia Del Valle, y además realiza talleres para niños repatriados víctimas de acoso escolar, como el que organizó junto a New Comienzos en agosto. Pero además, siempre está dispuesta a prestar su ayuda cuando se lo soliciten, dice. “Imagínate cómo pueden ayudar estos niños a que México sea bilingüe, sólo hablando con los otros niños en el recreo, y a veces hasta corrigiéndoles a sus profesores de inglés”, añade. “Los niños son como una esponja; lo aprenden todo. Debemos hacer una cadena de ayuda a través de ellos, porque el lenguaje tiene que reunirnos, no separarnos”.

 

Educación y tecnología

 

Alma M. Rinasz ha impulsado el aprendizaje de los niños migrantes a través de la ‘ed tech’, la educación que se apoya en las herramientas tecnológicas.

 

Para Alma M. Rinasz, profesora de inglés como segunda lengua (ESL) y autora del libro ‘Deportado: Un manual de supervivencia’, la integración de los niños repatriados a México pasa por generar una mayor empatía. “Su español no va a ser perfecto, pero tenemos que hacer que la gente adopte una actitud de empatía y de servicio para facilitar su transición y asegurar un mejor mañana”, advierte.

Cuando publicó su libro, muchos padres repatriados se acercaban a ella y le pedían que lo tradujera al español, porque encontraron que podía ser una herramienta útil no sólo para los deportados, sino también para sus propios hijos.

Entre los consejos que brinda en su libro, a partir de numerosas entrevistas y de su propia experiencia, Rinasz destaca que los deportados deben comenzar a idear un plan, una hoja de ruta que guíe sus acciones. En especial, en lo relativo a la educación de sus hijos, y a otros temas de mediano plazo, para evitar que el día a día los consuma. Además, señala que es importante conocer sus derechos para facilitar los trámites que deben seguir. Y, por último, recomienda buscar a su comunidad para integrarse más paulatinamente.

Rinasz, que ha diseñado materiales didácticos para mejorar las habilidades en español y en inglés, considera que la ‘ed tech’ (tecnología educativa) puede ser la mejor aliada para los migrantes. “La tecnología, los medios y la teoría del aprendizaje son aplicados para potencializar el aprendizaje de un alumno”, ayudando a democratizar la educación.

Los niños binacionales se enfrentan a muchos retos a la hora de integrarse a la escuela en México. Sin embargo, cuentan a la vez “con una visión más amplia gracias a su habilidad de coexistir en dos culturas, lo que la socióloga Prudence Carter denomina cultural straddling”. Esto es lo que les hace más resilientes a la hora de afrontar estos retos, agrega Rinasz.

En Morelia, donde Rinasz reside, existen espacios de ed tech que pueden ser aprovechados por estos menores migrantes, como el Punto México Conectado, que ofrece clases y talleres vinculados con la tecnología, así como el City Project X, un taller de design thinking en línea. Además, cuentan con el Technovation Challenge, un programa de 12 semanas para niñas de 10 a 18 años sobre emprendimientos y programación, como presentó durante su ponencia en el Primer Encuentro de Investigación y Acción en Temas Migratorios.

 

LOS DREAMERS SE ESTÁN PREPARANDO PARA LO PEOR

Entrevista con la asesora de dreamers Lupe Gallegos-Díaz, que dirige la oficina académica de desarrollo estudiantilpara chicanos y latinos en la Universidad de California, Berkeley (UCB).

 

Lupe Gallegos-Díaz en la Casa de la Universidad de California, durante su visita a México.

 

Redacción │ América Sin Muros

 

Lupe Gallegos-Díaz dirige la oficina académica de desarrollo estudiantil para chicanos y latinos en la Universidad de California, Berkeley (UCB), en Estados Unidos, donde también se desempeña como enlace de asuntos comunitarios para las comunidades latinas dentro y fuera del campus.

Desde ahí, atiende a decenas de jóvenes documentados e indocumentados que anhelan terminar la universidad al tiempo que enfrentan las nuevas políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Gallegos-Díaz comparte con ellos su pasión por ayudar y su experiencia personal como hija de padres mexicanos que ha vivido de cerca el drama de la migración sin documentos.

Esta tarde nos recibe en la Casa de la Universidad de California, donde se reúne con exalumnos de la Universidad para forjar nuevas alianzas y encontrar apoyos para los estudiantes.

 

¿Cómo comenzó a involucrarse como consejera de estudiantes latinos?

Al comienzo llegaban muchos estudiantes indocumentados, pero no podían estudiar porque no tenían fondos. Así que fui creando una red de apoyo para buscar financiamiento y becas para poder ayudarles con su alojamiento, la comida, etc. Pero no solo con los latinos, también se sumó el grupo asiático con nosotros.

 

¿Se sentía identificada con los estudiantes?

Yo trabajaba el tema con los estudiantes latinos dentro de la Universidad, pero también lo vivía en mi familia, porque también tuve primos indocumentados que vivían con nosotros porque venían a trabajar. Un primo indocumentado se murió en la casa de un ataque al corazón, y ahí aprendí mucho también del rol del consulado mexicano y cómo traspasar un cuerpo que no está documentado de regreso a México. En la experiencia se aprende mucho más, aunque en la Universidad me enfoqué en las necesidades de los jóvenes.

 

¿Cuándo comenzó a trabajar con los dreamers?

Empezamos con lo de los dreamers de manera más formal a través de donaciones individuales. Empecé a trabajar con una exalumna de Sudáfrica que quería dar 200,000 dólares cada año para ayudar a estudiantes indocumentados, pero la Universidad no tomó el dinero porque la ley no permitía que se enfocara en comunidades raciales étnicas específicas. Entonces siguió trabajando conmigo, a través de la asociación de exalumnos latinos y chicanos. Ella y muchos otros donantes individuales nos ayudaron mucho.

El programa ahora se llama Undocumented Student Program, y hacemos entrenamientos para que sepan cómo hacer campañas, cómo manejar una deportación, ser observadores y estar preparados para eso.

 

La Universidad de California Berkeley ofrece asesoría para dreamers e incluso entrenamiento para enfrentar una deportación.

 

¿Qué porcentaje supone la comunidad latina en la Universidad de California?

De los 10 campus, 5 son HSI (Hispanic-Serving Institutions), quiere decir que tienen más de un 25% de estudiantes latinos. Y hay dos más que ya casi entran en esa categoría. Esto es muy importante porque dentro de poco ya todo el sistema de la Universidad de California va a tener una cuarta parte de estudiantes latinos. Y muchos de ellos son mexicanos.

 

¿Cómo se organizan?

Surgió el Legacy Event, una reunión de exalumnos donde les pedimos su apoyo y empezamos a platicar con otros campus que querían replicar el modelo, así que ahora nos estamos coordinando con todos los exalumnos para ganar fuerza, no solo en la red de información, sino para impulsar medidas de política pública, porque ahora también tenemos la alineación de todos los políticos latinos que están surgiendo. Queremos ver las cosas comunes e impulsar los temas que nos preocupan como latinos. Ahora nos estamos enfocando en DACA y en los dreamers, que son 11 millones, no solo los 800.000 del DACA.

Yo trabajo también con los que no tienen DACA, y ahí son los donantes individuales los que nos apoyan con dinero para ayudarles. En Berkeley tenemos como 800 DACA, pero los números son cambiantes porque muchos no se identifican, y los que no tienen DACA, menos. Los dreamers entran y salen del sistema porque tienen que trabajar para ganarse el dinero. Pero sí se organizan: por ejemplo, varios estudiantes dreamers se juntaron porque la vivienda es carísima en el área de la Bahía y formaron la ‘Dreamers’ House’, que ahora se llama ‘Casa Sin Fronteras’. La casa tiene 8 estudiantes y todos son indocumentados. Mi oficina también los respalda y los apoya con cosas por parte de la universidad como becas o cupones de comida, y luego con donantes externos.

 

¿Cuáles son los problemas más frecuentes por los que recurren a usted?

Ahora tengo un caso de una joven que está muy deprimida porque se siente muy presionada; siente que todo lo tiene que hacer bien, el asunto del DACA, la narrativa dreamer, y además estudiar (Berkeley no es un sitio fácil). Y como ella, muchos comparten problemas de salud mental sobre cómo se sienten.

También ahora se suma la política de Trump y la libertad de expresión frente a los supremacistas blancos, que ha sido muy pesado para nosotros. Las últimas semanas, por amenazas de estos grupos de extrema derecha, teníamos 300 policías antidisturbios en nuestro campus. La universidad gastó 800,000 dólares por dos semanas para manejar este tema. En Berkeley se defiende mucho la libertad de expresión y los estudiantes de minorías, como los latinos, se enfadaron muchísimo porque esperaban que el campus se pronunciara de manera más fuerte para poder pararlo.

 

¿Usted qué opina?

Yo creo que hay un límite entre el free speech y el hate speech, y navegarlo legalmente es algo difícil. Imagínate para los indocumentados, que ya están presionados, que vengan y les digan que no deberían estar aquí. Ya tenemos 5 psicólogos y de ellos 2 trabajan con dreamers indocumentados.

Muchos son brillantes, pero se sienten solos, y si la familia no está cerca es más pesado. También ves a otros estudiantes resilientes que se siguen organizando, luchando por los derechos de la comunidad, y esos serían casos de éxito.

 

¿Cómo apoya la Universidad para que se organicen?

Los jóvenes son los que están impulsando el tema, y pidieron a la Universidad de California Berkeley un entrenamiento para defensa ante deportación. La administración les dijo que estaban llevando el tema a otro nivel, porque solo dan entrenamiento de aliados, información de lo que está pasando, peor no han dado entrenamiento para la acción. Al final accedieron y ahora lo están impartiendo.

 

Manifestantes discuten durante una protesta en la Universidad de California Berkeley, donde se presenta el político de derecha Ben Shapiro.

 

¿Están esperando lo peor?

Los jóvenes sí, se están preparando para lo peor porque no saben lo que va a pasar con Trump. Muchos pensaron que no iba a quitar DACA y lo hizo, entonces ahora ya se están preparando para ver qué va a pasar el 8 de marzo. Los jóvenes y las ONG se están preparando para la deportación y otros grupos están trabajando sobre las posibilidades de la reforma migratoria. Se está trabajando de todos lados y todos estamos viendo qué puede hacer cada uno. El UC Davis lleva el liderazgo sobre todo lo que está pasando en el tema legal, y estamos constantemente trabajando con la comunidad.

 

¿Hay nuevos liderazgos?

Yo veo mucho el liderazgo y empoderamiento de las mujeres, ha sido tremendo. Casi en todas las organizaciones con las que trabajo, las líderes son mujeres.

 

¿Qué porcentaje de dreamers logra graduarse entre tantos problemas?

En Berkeley tenemos una tasa de retención del 86% entre los latinos, pero sobre 6 años, no sobre 4. Lo que sabemos de los latinos que entran en Berkeley es que fluctúan; entran y salen por problemas financieros, por lo que les toma más tiempo acabar la carrera. En total, en el campus la tasa promedio es del 89%, entonces muchos dicen ‘no tienen problemas de retención’, pero son tan poquitos los que entran, que si se va uno se siente un gran descenso. Berkeley apenas tiene un 13% de latinos.

El tema es que ya hay un 60% de latinos en escuelas primarias. Imagínate la ola que viene, y si no estamos preparados como institución para esta gente, ¿en qué están pensando? Entonces conectarnos y apoyarnos va a ser muy importante.