¿A QUÉ SE DEDICA UN MIGRANTE EN MÉXICO?

“Conseguir empleo siendo Migrante en México” fue el tema de la segunda sesión de Diálogos Migrantes, organizado por América Sin Muros, de la mano de El Colegio de México.

 Mónica Vázquez Ruiz América Sin Muros

“Uno no elige dónde nacer”, son las palabras que Denis Ramos utiliza para explicar la poca fortuna que tuvo en su país natal,

Honduras, y la discriminación que sufre cuando busca empleo a causa de su nacionalidad. Con voz cortada, Denis recuerda los eventos de violencia que sufrió cuando era corresponsal del Canal 35 de las Noticas de Colón, en su país natal. Él fue agredido y hostigado por policías debido a las denuncias sociales que realizaba. Ante la violencia insostenible decidió huir de su país y migrar a México. El viaje fue difícil, pero su estancia ha sido aún peor. Cuando Denis recuerda su llegada a la frontera sur no puede evitar las lágrimas y recordar los abusos que vio y vivió por parte de la sociedad y las autoridades. “Yo solo quiero trabajo y tener una vida mejor”, dice Denis, quien junto con tres migrantes más, comparten su experiencia de inserción laboral en México en el marco de la segunda sesión de Diálogos Migrantes con el tema “Conseguir empleo siendo migrante en México”,  iniciativa organizada por la asociación civil América Sin Muros, en esta ocasión, de la mano de El Colegio de México, dentro de su seminario “Migración, Desigualdad y Políticas Públicas”.

 

Distintas historias, un problema en común

 

Las oportunidades en México, para quienes regresan deportados o tienen nacionalidad centroamericana, son pocas, y en su mayoría se reducen a trabajos mal pagados, mercado informal o sin prestaciones. Ana Laura López, José Luis Gómez, Cristofer Josué López y Denis Ramos son cuatro personas con edades, ocupaciones y perfiles distintos; pero unidos por los desafíos que viven al buscar integrarse al mundo laboral. En el conversatorio liderado por Claudia Masferrer profesora-investigadora, Ana Laura y José Luis narraron su experiencia como mexicanos binacionales, mientras que Cristofer y Denis enfatizaron las dificultades de portar un pasaporte centroamericano en México.

 

 “Cuando regresé como deportada a mi país, solo tuve la opción de vender dulces. No me alcanzaba el dinero y tuve que reinventarme. Mis compañeros deportados y yo comenzamos un taller de serigrafía, así es como nos ganamos la vida”, comenta Ana Laura López, fundadora del colectivo Deportados Unidos en la Lucha. Después de vivir 16 años en Chicago, Ana Laura regresó a México con un veto migratorio de 20 años para entrar a EUA. Ella comenta que su primera decepción fue la falta de apoyo a la comunidad binacional y la discriminación que vive: “Se nos niega el trabajo por muchas causas, primero el tener más de 35 años nos limita mucho. Después se asocia a la gente deportada con actos criminales. Incluso si llevas tatuajes te vinculan con pandillas y te niegan un puesto laboral”.

 

José Luis Gómez, es un mexicano que invirtió 9 años de su vida al “sueño americano”. En diciembre de 2012 compró un boleto de Nueva York a México para pasar navidad con su familia. Ya de este lado, prefirió probar fortuna en su propio país y comenzó a trabajar como taxista. Sin estudios de preparatoria ni reconocimiento de los oficios que realizó en EUA, pocas oportunidades ha tenido de ingresar a una compañía. José Luis se declara en un círculo sin salida, en el que “trabajo muchas horas en áreas informales y gano poco dinero”.

 

Estereotipos a vencer

 

La comunidad binacional en México dice sentirse afín a la discriminación que viven los centroamericanos en el país. Sin embargo, Cristofer y Denis cuentan la doble dificultad a la que se enfrentan: la falta de oportunidades laborales y la discriminación por su nacionalidad.

 

Las políticas de integración por parte del estado han sido poco efectivas, ya que el fenómeno no es reciente. “La migración de Centroamérica comenzó en los 80 en un contexto de persecución política, golpe de estado, guerra civil y también por falta de oportunidades económicas. No son poblaciones recientes, hay una comunidad grande de El Salvador, Guatemala y Honduras en nuestro país. La idea es plantear políticas públicas que puedan reducir las desigualdades en las que viven estos grupos”, comentó la investigadora Claudia Masferrer durante Diálogos Migrantes.

 

 “El mexicano se queja del trato de EUA hacia ellos, pero no ven cómo nos tratan a nosotros”, dice Cristofer Josué López, migrante guatemalteco, que agradeció a América Sin Muros la ayuda otorgada para conseguir trabajo en un buró jurídico, en la CDMX. Cristofer ya concluida su carrera en administración de empresas, decidió dejar su país para encontrar mejores oportunidades; su objetivo era cruzar a EUA, pero al llegar a México prefirió quedarse pues consideró que aquí podía crecer profesionalmente. Él está agradecido con las oportunidades que el país le ha otorgado, pero enfatiza la constante discriminación que vive por ser centroamericano.  

 

 

Discriminación laboral

 

Casos como los presentados invitan a la reflexión de, ¿qué tanto racismo existe en México? Para el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Federico Navarrete Linares, el racismo no es exclusivo para la comunidad migrante, “lo que se ha impuesto en México es un régimen de marginación y exclusión hacia la mayoría de la población. Según la Encuesta Nacional Sobre Discriminación Racial, cuatro de cada 10 encuestados dijeron que a la gente la tratan distinto debido a su color de piel”.

 

El especialista del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM agrega, “el estereotipo y prejuicio basado en color de piel es un problema que arrastramos desde la conquista y el colonialismo”.  De igual forma, la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) señaló que el sexo, la imagen física y la edad son factores determinantes en el reclutamiento por parte de las empresas.

 

La discriminación y falta de oportunidades laborales, incluso para los propios mexicanos, ha creado sentimientos negativos respecto a la población migrante y deportada. Ana Laura López comenta que con frecuencia recibe mensajes de odio en los que culpan a la comunidad binacional de haber dejado el país, de ser malinchistas; incluso los agreden por cobrar el seguro de desempleo que sale de los impuestos o se les asocia con la construcción del muro y el sentimiento anti mexicano en EUA.

 

 “Son muchos aspectos sociales y de política pública que deberían contemplarse para estas poblaciones. No hay política de empleo o apoyos para emprendedores que incluyan a los deportados o migrantes. No hay iniciativas sólidas que faciliten la certificación laboral, no se han implementado programas especiales ni se han buscado fórmulas que tengan impacto inmediato. El problema se extiende en la población mexicana, pues se carece de respuestas para las necesidades de más de 50 millones de pobres, según cifras oficiales del Inegi”, comentó durante Diálogos Migrantes, Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo de América Sin Muros.

América Sin Muros realiza la segunda sesión de Diálogos Migrantes con el tema “Conseguir empleo siendo migrante en México”, en el COLMEX