LA MIGRACIÓN Y EL CINE

El mojado cruza el río…, y se enciende la linterna mágica

 

En un trabajo anterior se hablaba, en forma rápida y somera, de los efectos de la migración mexicana y centroamericana en la música popular.

Éste se asomará al cuarto oscuro del hijo, nieto o bisnieto, según se le vea —pasó por muchas transformaciones— de la linterna mágica: el cine.

Sí. No podría ser ajeno el arte-industria a ese fenómeno migratorio tan señalado por aspectos económicos, sociales, políticos, pero sobre todo por la estela oscura de separaciones y nostalgias, de sufrimiento y crueldad, de discriminación e incomprensiones, vejaciones y violaciones a los derechos humanos, de  falta de respeto al semejante, de parte de aquellos que aceptan y repiten: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” y que apenas si lo respetan entre los de su mismo color, raza, clase, grupo económico o político.

Lo ha hecho en el campo de la ficción y en la documentación.

Una de las películas mexicanas sobre el tema que nos viene a la mente es Espaldas Mojadas (1955), tal vez la más antigua en este país, dirigida por Alejandro Galindo, con los papeles protagónico de David Silva y Martha Valdés. Después vendrán muchas. De hecho la migración, los mojados o los braceros, fueron en  algún momento un tema atractivo para el cine mexicano cuando se agotó la vena que explotó la llamada época de oro del cine mexicano.

Señalamos algunas producidas en las últimas décadas La bestia de Pedro Ultreras, La Jaula de Oro de Diego Quemada Diez, El Norte de Gregory Nava, Coyote de Chema Rodríguez.

Espaldas mojadas trata muchos de los aspectos y temática que al principio señalamos.  Gira en torno a la historia de un hombre que quiere salir del país por problemas con el cacique de su pueblo, pero una vez en los Estados Unidos, tiene problemas de comprensión y humillación, con un jefe, y se ve obligado a regresar a México. No le quedó alternativa. Los conflictos que vive se contextualizan en el entramado que tejen coyotes, contratistas americanos y problemas laborales y sociales de los migrantes en la frontera.

 

 

 

 

La Bestia sin comprometerse con  una historia específica, cuenta la estrujante historia colectiva de la migración centroamericana. Yendo tras migrantes procedentes de diversos países de la región, desde la frontera mexicana-guatemalteca, hasta llegar a la mexicana-estadounidense: “Estados Unidos el sueño de cualquier migrante centroamericano, México su peor pesadilla”, refiere la película. Siguiéndolos, narra, documenta, los sufrimientos de los migrantes centroamericanos que pretenden llegar a los Estados Unidos, a través del territorio mexicano. Es la más documental de las señaladas películas —apunta orígenes, destinos, situaciones, actitudes humanas, albergues… —, pero también tiene un gran contenido artístico, que ahora sólo destacamos.

El Norte sobre la historia, real o ficcionada, de dos hermanos que se ven obligados a emigrar de su originaria Guatemala, va  bordando sus vicisitudes a través del viaje por México y su estancia en Estados Unidos. Esta película es más artística que documental, aunque tiene su mensaje. Este podría ser: Los migrantes están atrapados entre dos realidades: sus países de origen que los expulsan y la de los Estados Unidos, que los repele o eventualmente, forzadamente, los destina a las actividades más modestas.

Coyote es una historia que avanza sobre el viaje de tres migrantes, un muchacho y dos mujeres que son conducidos por una persona que declara abiertamente ser un coyote. Él parece justificar su trabajo pretendiendo demostrar que es un servicio necesario de apoyo a los migrantes para facilitarles su caminar en el transcurso de su aventura. Y sí, en la narrativa de la película así lo va desarrollando, aunque a veces los migrantes que lo siguen le señalan que se ha equivocado. Lo que finalmente demuestra es que él es un coyote bueno, un tanto democrático, porque permite la discusión. Por supuesto trata de seducir a una de las mujeres, sin recurrir al acoso.    

Existen muchos filmes, de diferentes nacionalidades, que tratan la temática de la migración centroamericana. Hay, por ejemplo, una película nicaragüense que habla de la migración desde Nicaragua hacia Costa Rica, Mojados (producida por Bicicleta), y otra guatemalteca, El sueño del migrante, de Edwin Molina, sobre guatemaltecos que pretenden alcanzar el sueño americano. Tanto la nicaragüense como la guatemalteca coinciden con sus similares mexicanas en cuanto al mensaje o mensajes que desean transmitir, al espectador.

Subrayaremos lo que es el tema principal de este trabajo. Que todas ellas se inspiran en la migración. No es la migración un tema que surge marginalmente o como un accesorio; es el tema central y dominante. Desde luego a veces para desarrollar la obra puede escogerse una historia dramática o trágica, pero siempre el contexto será el fenómeno migratorio. A veces no hay una historia muy definida, y la película se orienta más por servirse del camino de un grupo específico de migrantes, para documentar todo el fenómeno.  Insistimos: Hay una gran fuerza de la temática, la migración, que despierta la inspiración de la cinematografía. Lo hace con matices que se deslizan, como en un cuadro policromático desde los claros a los obscuros profundos, desde la alegría hasta la tragedia, pasando por el drama que pareciera el espíritu constante y amenazante de un final fatal o por lo menos de consecuencias graves. Muy pocos se dan los finales felices. Habrá que ver si ello coincide con la realidad.

 

 Austreberto Miquirray Ortiz, Cuernavaca, Mor.  22 de mayo de 2018

miquirrayortiz2007@hotmail.com