NIÑOS SIN RASTRO

Cuando un menor de edad decide emigrar, poco se sabe de su paradero. Pues el éxito de su viaje consiste en ser invisible. En México corren el riesgo de desaparecer bajo redes de trata, venta de órganos y prostitución infantil.

No existen bases de datos que permitan seguir las rutas migratorias o el destino de los menores de edad no acompañados. Foto: Unicef/Ojeda.

Mónica Vázquez | América sin Muros

 “Los niños migrantes no acompañados desaparecen y nadie los reclama. No existe una huella en la memoria de sus familiares. Incluso, algunos huyen de sus padres sin avisar a nadie”, comenta Rubén Figueroa, defensor de los derechos humanos de los migrantes. Cuando un niño decide salir de casa lo hace sin dar noticia y pocas veces alguien se preocupa por su paradero. De acuerdo con Figueroa, que sigue de cerca la ruta migratoria, los casos de menores no acompañados son muy peculiares, pues son niños y jóvenes que viajan sin dejar rastro. “Son invisibles. En esencia son personas muy móviles, por eso deciden salir de casa y emprender un viaje del que poco saben”, comenta Figueroa, integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano. En su camino pocos albergues tienen registros de ellos y menos información hay por parte de los traficantes.

El fenómeno de los niños migrantes no acompañados no es exclusivo de la región. Según datos de la OXFAM, desaparecen 28 niños migrantes al día en Italia, considerada como la entrada a Europa. Mientras que, la Asociación Alemana de Bienestar Infantil reportó que el número de refugiados menores de 14 años desaparecidos en Alemania aumentó en los últimos meses, ya que hasta octubre de este año se reportaron 902 casos a las autoridades.

En México no se tiene bases de datos que permitan seguir las tendencias de migración. Los números más indicativos se obtienen desde el Sistema de Inmigración Estadounidense (ICE). 

Según cifras publicadas por el diario The New York Times, 12,800 menores de edad fueron detenidos por migración de enero a septiembre de 2018. Cifra que se ha disparado en relación con los 2,700 menores detenidos hasta mayo del año anterior.

Se deben de considerar las distintas edades de los menores migrantes. “No es la misma experiencia la de un menor de 18 años a la de un niño de 10 años”, Abdel Camargo, investigador de la UNAM.  Foto:Otro País.

Motivos para huir

“Mi abuela quería que me fuera. Ella me dijo: Si no te unes a la pandilla, te disparará. Si te unes, la pandilla rival lo hará. La policía también te disparará. Pero si te vas, estarás a salvo”, testimonio de Kevin, de 17 años de edad, proveniente de Honduras. Él es uno de los jóvenes entrevistados para el estudio “Children on the Run”, a cargo de la Agencia de la ONU para Refugiados (ACNUR). Los hallazgos de éste demuestran que 48% de los niños, niñas y adolescentes forzados a abandonar sus casas, lo hacen a causa de la violencia y persecución ejercida por maras y otras pandillas.

La mayoría de los menores de edad que cruzan México provienen de los países denominados Triángulo Norte de Centroamérica -Honduras, El Salvador y Guatemala-. Algunos consideran a México como país destino, para otros su finalidad es llegar a Estados Unidos. La situación de violencia que los forza a huir les permite requerir la protección como refugiado en los países vecinos. Sin embargo, 75% de los niños que son detenidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) no reciben información sobre sus derechos. Lo cual vuelve aún más vulnerable a esta población.

La segunda causa que forza a los niños a huir es la violencia en sus hogares. 21% mencionó haber sobrevivido a abusos por parte de sus padres o guardianes. “Mi padrastro solía pegarme. Se enojaba conmigo y me golpeaba con un cinturón, me golpeaba a mí o a mi madre con un tubo de metal. Si yo protegía a mi madre, él se enojaba más conmigo”, narra José, de nacionalidad mexicana.

75% de los niños que son detenidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) no reciben información sobre sus derechos como refugiados. Foto: El Heraldo de Saltillo.

Emprender el viaje

La mayoría de los niños que migran sin compañía, salen caminando de sus lugares de origen hasta llegar a México, donde muchos optan por la ruta del tren. Debido a que esta población viaja de manera invisible, pocos son los datos recolectados. Sin embargo, la tendencia marca que la mayoría de niños menores de 10 años migran acompañados por algún familiar o traficante con la idea de llegar a EUA. Mientras que, los jóvenes menores de 18 años viajan solos. Ambos grupos suelen esconderse durante su trayecto para evitar asaltos y extorsiones.

“Es difícil dar detalle de esta población, pues es muy amplia y diversa. Algunos menores de edad viajan con coyotes o con personas que no son sus padres. Por la vulnerabilidad del viaje, a ellos también se les considera como no acompañados”, comenta Abdel Camargo,  investigador especialista en migración por la UNAM. Camargo destaca que un punto importante a considerar es la edad del menor que viaja solo: “Existe una marcada diferencia entre los menores de 10 años y los menores de 18. Un joven de 17 años que migra, muchas veces deja en casa hijos o ya tiene un historial delictivo”, agrega el investigador.

Su misteriosa desaparición

Los niños migrantes que desaparecen son asociados con la trata, venta de órganos y prostitución infantil.  “El éxito de su viaje consiste en ser invisibles. Cuando desaparecen no se sabe dónde terminan”, comenta Abdel Camargo.

Los gobiernos de sus países de origen no protegen sus derechos básicos. Para esto, el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo de 1967 establece la protección internacional de todas las personas que requieran dicha ayuda. Aunque poco se instrumenta en México.

Se debe de considerar que muchos de los jóvenes que salen de sus casas sin compañía, no son reclamados pues sus familiares desconocen su destino. “Son niños con poco arraigo. No hacen llamadas a sus países de origen mientras viajan por México, tampoco crean núcleos durante su viaje”, comenta Rubén Figueroa, quien asegura que el mayor problema que aborda a estos niños es la falta de vínculos que generan en la sociedad.

 

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