DANZA QUE ROMPE FRONTERAS

 

La pieza Absence se presentó en la séptima edición de MigrArte e invitó a los asistentes a sensibilizarse con las experiencias de las personas que migran por una vida mejor.

 

 

En la 7ma edición de MigrArte se presentó la pieza de danza Absence, con el apoyo de América sin Muros, la Fundación Friedrich Naumann y la Casa de la Universidad de California en México.

“Debemos entender la migración como una actividad humana. Las expresiones artísticas nos ayudan a ser más sensibles ante las experiencias que viven las personas que tienen que dejar su hogar”, comentó Kino Miquirray, Presidente de la asociación civil América sin Muros, durante la séptima edición de MigrArte, en la Casa de la Universidad de California en México.

 

En esta ocasión, se presentó la pieza de baile Absence, la cual invitó a la introspección y a la concientización de las muchas emociones que experimentan las personas que migran. La puesta en escena, dirigida por la Mtra. Mariana Ramón González, estuvo a cargo de la Academia de Danza Kaana, especializada en danza contemporánea. En la representación participaron 30 bailarines, en compañía de la banda de música Run Golden Boys.

 

Al terminar la presentación, el público se puso de pie para ovacionar la pieza, y se dedicó un espacio para la reflexión: “Absence representa muy bien lo que nosotros queremos mostrar en las sesiones de MigrArte. Nuestro objetivo es ver la migración como un fenómeno que nos involucra a todos, no solo un padecer de unos cuantos”, agregó el Dr. Allert Brown-Gorte, Director Ejecutivo de la sede del evento. Al respecto, la Mtra. Mariana Ramón expresó su sensibilidad ante las situaciones adversas que viven las personas que salen de sus países en busca de una vida mejor, “investigué a fondo las historias de los migrantes y traté de transmitirlas artísticamente con movimientos corporales”. Al terminar la charla, los más de 100 asistentes permanecieron en el lugar y convivieron con los bailarines y músicos.   

 

América sin Muros, la Fundación Friedrich Naumann y la Casa de la Universidad de California en México hicieron posible este evento para dar a conocer las experiencias de la población migrante antes y después de salir de casa.

 

MigrARTE es un foro abierto al público que se realiza, cada mes, con la finalidad de abrir el diálogo, debatir y replantear nuestra perspectiva sobre el fenómeno de la migración. Esto de la mano de distintas ópticas artísticas y de sus creadores.

 

SOMOS MÁS QUE REMESAS Y MANOS DE OBRA

En la sexta edición de MigrARTE se presentó el libro “Mexamérica, una cultura naciendo…”. La escritora y periodista, Fey Berman asistió para compartir sus investigaciones y experiencias, en Nueva York.

Allert Brown-Gorte, Director Ejecutivo de la Casa de la Universidad de California en México, junto a Fey Berman, autora del libro “Mexamérica, una cultura naciendo”, y Marcos Guzmán, profesor de Economía, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Mónica Vázquez América Sin Muros

 

“El término de Mexamérica representa una de las tantas mezclas culturales que existen en EUA. Los mexicanos somos mucho más que mano de obra y remesas, contribuimos a la formación del país del norte más de lo que pensamos”, expresó Fey Berman, durante la presentación del libro “Mexamérica, una cultura naciendo…”, en la Casa de la Universidad de California en México, el pasado jueves 30 de agosto.

 

Berman llegó a Nueva York, hace más de una década, con la finalidad de estudiar danza. Entonces descubrió que en EUA existía una población migrante mucho más diversa y rica de lo que se presenta en los medios de comunicación. Desde aquel momento profundizó en el tema y ahora es considerada una de las escritoras y periodistas con mayor conocimiento al respecto. “El ingrediente mexicano en la cultura estadounidense es muy importante y de alto nivel. La influencia que ejercemos en ese país es enorme”, agregó Berman.

 

Para comentar el libro se contó con la presencia de Allert Brown-Gorte,  Director Ejecutivo de dicha institución, el Mtro. Arturo Lavín Salazar, miembro del Consejo Consultivo de América sin Muros, y Marcos Guzmán, profesor de Economía, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “Las ciudades más prósperas de EUA albergan el mayor número de migrantes. La identidad de estos lugares se forma desde la diversidad”, comentó Lavín para enfatizar la cultura naciente de la que se habla en el libro. “Para el año 2050 habrá 80 millones de población con origen mexicano. No nos pueden pensar como una minoría, en ningún sentido”, concluyó.

El Mtro. Arturo Lavín Salazar, miembro del Consejo Consultivo de América sin Muros, invitó a los asistentes a reflexionar sobre el poder de la población migrante, tanto en México como en EUA.

Estudiar la migración a través de las artes fue el punto de partida de Berman. El libro “Mexamérica, una cultura naciendo…” está compuesto por notas periodísticas, crónicas y entrevistas; escritas y publicadas, en medios de comunicación mexicanos, entre 2007 y 2016.  “Algunos consideran a los mexicanos como extranjeros con Green Card o residencia, pero hemos permeado en todas las áreas”, aseguró Berman. La autora afirma que al llegar a EUA poco se identificó con los chicanos, pues ya había pasado esa efervescencia cultural, pero se encontró con nuevas expresiones: “los chicanos están muy estereotipados, no es justo pensar a los mexicanos como homogéneos. Ni siquiera en México lo somos”.

 

Para mostrar la pluralidad de la población migrante, el libro se divide en cinco secciones: primero, enumera las historias de artistas, cómicos y coreógrafos mexicanos en EUA, narra sus logros y sus retos ante el racismo en el mundo artístico; en la segunda sección, presenta los nuevos contextos y la distribución de las poblaciones mexicanas; sigue con secciones enfocadas en mostrar historias de éxito y de inspiración, como un doctor mexicano que labora como investigador en la Universidad Johns Hopkins, empresarias que empoderan a otras mujeres y dreamers activistas que luchan por el acceso a la educación. El libro concluye con una sección que reflexiona sobre el idioma español, en EUA, y las transformaciones que tiene de acuerdo al área en que se habla.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de realizar preguntas a la autora y debatir sobre el fenómeno de la migración a nivel internacional.

“Ahora los mexicanos responden, ya no se quedan callados. Hace poco, un abogado hizo comentarios racistas en público y como protesta, los mexicanos le llevaron mariachis”, comentó, entre risas y con orgullo, Berman. La escritora aseguró que al hablar de América se debe de pensar en un sentido continental. Al respecto, Brown-Gorte comentó que los mexicanos, y otras poblaciones migrantes han ganado lugar en EUA, “esta publicación es muy importante, pues revela y estudia a detalle lo que pasa en la actualidad. Es necesaria una revisión en la historia de EUA para contemplar todos los aportes que otras culturas hicieron. Me gustaría que los propios estadounidenses leyeran esta publicación”, concluyó y agradeció a los asistentes y a la escritora su participación y entusiasmo en el tema.

 

MigrARTE es un foro abierto al público para conocer, debatir y replantear nuestra perspectiva sobre el fenómeno de la migración. Esto de la mano de distintas ópticas artísticas y de sus creadores. América Sin Muros, la Fundación Friedrich Naumann y la Casa de la Universidad de California en México trabajan en conjunto, cada mes, para hacer esto posible. 

 

 

NUEVA CRISIS MIGRATORIA EN LA FRONTERA NORTE

La suspensión del Programa de Repatriación al Interior de México agudiza la crisis en las ciudades fronterizas que no se dan abasto con la población migrante.

El PRIM consistía en la llegada de 350 mexicanos repatriados, aproximadamente, por semana al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Foto: Hoy Los Ángeles.

 

Mónica Vázquez | América sin Muros

Desde hace tres meses los migrantes deportados no llegan a la capital del país por la suspensión del Programa de Repatriación al Interior de México (PRIM). Con esto, alrededor de 350 personas, retornadas por avión de forma semanal, ahora son deportadas en la zona fronteriza sin ninguna protección por parte del gobierno.El Programa de Repatriación al Interior de México, comenzó en el 2013 y, tiene como finalidad proteger los derechos y la dignidad humana de los mexicanos repatriados. El PRIM consistía en la llegada de 1 a 3 aviones, tres veces por semana, al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Cada avión con una capacidad de población de 130 personas, quienes en, su mayoría, son hombres.
Grupos activistas recibían a los recién llegados todas las semanas, en la sala “N”, de la Terminal 2 del aeropuerto; les proporcionaban un teléfono para comunicarse con sus familiares, mochilas para guardar sus cosas, ropa y dinero para pagar su pasaje al interior de la República. Para su sorpresa, los vuelos dejaron de llegar a la capital, sin aviso previo por parte del gobierno. “Nos preguntamos qué está pasando con esas personas, por dónde las están deportando”, comentó Ana Laura López, fundadora del colectivo Deportados Unidos en la Lucha, “mis compañeros y yo vamos todas las semanas a recibirlos al aeropuerto y, de repente, ya no los encontramos”.

 
Aunque el Gobierno de México no se ha pronunciado al respecto, las cifras de deportaciones por la frontera van en aumento. Lo que indica una posible deportación de a pie, por parte de EUA. Esto ha generado una crisis de infraestructura y de recursos en las ciudades del norte del país.

 

 

Frontera rebasada

La nueva población migrante se compone de personas en busca de un cruce sin documentos a EUA, gente deportada, desplazados por la violencia del interior de México, y familias de centroamericanos, sudamericanos y africanos que están en espera del refugio en el país del norte. “A las frontera llegan personas de todo el mundo, todos quieren cruzar a EUA. Pero muchos terminan como indigentes, se quedan en estas ciudades con la esperanza de cruzar. La mayoría no lo logran”, según Carlos Valenzuela, director de la Casa del Migrante, en Tecate.

 

A la par de esta creciente población, se han generado nuevos delitos y extorsiones. Antes, los robos se limitaban a las pequeñas posesiones, como mochilas, dinero de bolsillo y celulares. En la actualidad, se ha creado un nuevo tipo de extorsión, “los delincuentes están cobrando una cuota extra de 300 dólares por cruzar el muro. Además del costo del coyote. Esto pone en apuros a la comunidad que busca cruzar, pues necesitan más dinero”, agrega Valenzuela.

 

Situación en los albergues

Baja California, Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila son estados fronterizos del norte del país, cuyos albergues tienen una sobrepoblación. Con esto han sufrido de escasez de alimentos, servicios de salud, asesoría jurídica y espacio para recibir a más personas.

Organizaciones religiosas y la sociedad civil reciben a la población migrante en albergues y en las zonas de deportación. Foto: Ejército de Salvación Tijuana B.C.

Desde Tijuana hasta Matamoros el flujo de migrantes ha aumentado, pero poca ha sido la respuesta por parte del gobierno. Gerardo Ortiz, director del albergue Ejército de Salvación, en Tijuana, comenta que la sobrepoblación comenzó hace más de tres meses, aunque se ha complicado aún más en últimas fechas. “La mayoría de las personas que llegan con nosotros están tres días y luego intentan cruzar de nuevo, los que no lo logran vuelven al albergue, y después se quedan en Tijuana a trabajar, muchos en la construcción”. En Ejército de Salvación se cobra a 20 pesos la noche y dan techo de 100 a 140 personas por día.

 

Debido a la violencia en Tijuana, algunas personas han optado por viajar hacia Tecate. Ya sea en transporte público o caminando, las personas se transportan a la Casa del Migrante, donde 80% de su población son deportados mexicanos. “Llegan alrededor de 25 hombres al día. Pueden permanecer hasta una semana, en lo que juntan dinero o un trabajo”. Carlos Valenzuela, director de la Casa del Migrante, notó un aumento en la cantidad de personas, desde hace cinco meses, “aunque muchos son deportados, otros vienen principalmente de Guanajuato, Veracruz y Guerrero; huyendo de la violencia”, concluye Valenzuela.

 

En Mexicali, la situación no es mejor. Mónica Oropeza, Directora General del Albergue del Desierto aseguró que la mayoría de las personas que llegan son mujeres y adolescentes mexicanas recién deportadas que buscan cruzar de nuevo a EUA. “Tenemos deportadas, aunque también hay solicitantes de asilo de Centroamérica. La mayoría de las mujeres tienen hijos allá y quieren regresar con ellos”, agregó Oropeza, quien aseguró que son pocas las personas que llegan al albergue para cruzar por primera vez a EUA.

 

Aunque la zona de Mexicali es poco predilecta por la comunidad migrante, ya que sus temperaturas alcanzan más de 40 centígrados en verano; la gente sigue llegando a los albergues. “La mayoría se quedan varados aquí por un tiempo, pues en esta época cruzar el desierto sería mortal”, comenta Tomás Diosdado, representante legal de la Casa de Ayuda Alfa y Omega Albergue para Inmigrantes, en Mexicali. “Desde el 2018 hemos recibido alrededor de 100 a 150 personas en la casa de ayuda, al día. Las cifras aumentaron en tiempos recientes”, concluye Diosdado.

 

En el estado de Baja California se concentra el mayor número de migrantes y deportaciones; aun así, Ciudad Juárez, Chihuahua es un gran receptor de personas deportadas y en tránsito. La Casa del Migrante, de la Diócesis de Cd. Juárez tiene refugio para 500 personas. Aunque la mayoría de la población no se queda en la ciudad, muchos asisten a esta Casa en lo que consiguen moverse. Según datos del periódico Reforma, hasta el mes de julio, en Chihuahua sumaban 8 mil mexicanos repatriados, cuando en todo el 2017 fueron 5 mil 804. Tamaulipas y Coahuila también han sido afectados por esta nueva ola de deportaciones directas a la frontera y con poca planeación. Lo que vuelve su situación local aún más compleja.

Es común ver a los migrantes deambulando en las zonas fronterizas o durmiendo bajo los puentes.               Foto: info7.mx

Futuras fronteras

“El gobierno se enfoca en planes para que no migren las personas, pero no es suficiente, falta un plan de recibimiento. Hay 11 millones de indocumentados en EUA, más las personas que intentan cruzar de otras partes del mundo y son deportadas a México; no se está atendiendo a esa población”, comentó Natasha Uren, durante la mesa de diálogo Let’s talk future borders.

 

El encuentro fue convocado por la organización Futurologi el pasado mes de julio, en Público Trabajo, ubicado en la San Miguel Chapultepec. Asistieron politólogos y trabajadores sociales, quienes hablaron sobre la necesidad de programas de ayuda para los migrantes. “Las fronteras no van a desaparecer, es una realidad. El Estado necesita proveer ayuda a los migrantes y a las ciudades con más flujo de personas”, agregó Uren.

 

LA MIGRACIÓN Y EL TEATRO. ASOMARSE AL INFIERNO PARA AFERRARSE A LA VIDA

Nietzsche en El origen de la tragedia nos trasmite, con más o menos palabras, la idea de que los griegos conocieron y reconocieron los terrores y absurdos de la vida.

No solo los vivieron sino que se detuvieron a contemplarlos, y para reconciliarse con aquella, crearon el Olimpo, la tragedia y los ditirambos, en un proceso dialéctico entre los instintos apolíneo y el dionisiaco.

Sentir y aprehender los sufrimientos de la migración de cualquier origen y destino, pero sobre todo cuando esta sea provocada por situaciones económicas sociales o políticas de naturaleza problemática y aún violenta, y que sea recibida en la “Tierra prometida” en un contexto también agresivo, y por si fuera poco, que para alcanzarla se recorra un camino atroz, es asomarse al infierno y para los migrantes es vivirlo.

 

a.

Dos trabajos anteriores hablaron de la migración como fuente de inspiración para la canción, la música popular, y el cine. Este lo hará refiriéndose al teatro. Se aproximará a él, casi apenas enunciativamente, para ver cómo este arte interpreta a ese infierno. Se apoya, en la primera parte, en un excelente trabajo de Guillermo Schmidhuber de la Mora, que intitula “La primera obra de temática migratoria en el teatro mexicano: Los que vuelven, de Juan Bustillo Oro”.[i] Schmidhuber en el desarrollo del texto ampliará la idea diciendo que es una de las primeras en el mundo. Y no solo habla de esa obra, incluye otras más.

Juan Bustillo Oro (1904 – 1989) y Mauricio Magdaleno (1906 – 1986), fueron dos dramaturgos, que siendo jóvenes intentaron crear un teatro que reflejara la realidad social posterior a la revolución mexicana. Intentaban, además integrar las tres apreciaciones estéticas teatrales dominantes en la época: el teatro de influencia española, el influido por la vanguardia europea y el mexicanista, cosa que lograría de manera definitiva, Rodolfo Usigli en 1938, con El gesticulador. Bustillo y Magdaleno, a su intento lo denominaron Teatro de Ahora.

 

Con ese espíritu fue como Bustillo Oro llegó a la creación de su obra: Los que vuelven.  De las creaciones del Teatro de Ahora y sus autores, Schmidhuber dice: “Con una dramaturgia que hoy

 

 

 

muestra madurez y conocimiento, escribieron y produjeron obras que siguen siendo modelo de teatro comprometido…” y más adelante habla  de “…lo visionario de sus temas…”. El 12 de febrero de 1932, inauguraron una primera temporada con cuatro obras, tres escritas por ellos y una traducción, que se cerró con la presentación de Los que vuelven, que es la que a este trabajo interesa, por su temática migratoria. No hubo más temporadas aunque sí más obras de los autores.

En especial de la obra Los que vuelven dice Schmidhuber: “Los tres tiempos conforman una estructura dramática excepcional y el grado de realismo alcanzado es pionero en el teatro mexicano”.

Y a continuación nos expone el argumento:

La trama narra la desmembración de una familia mexicana que había emigrado a los Estados Unidos para huir de la revolución y del hambre, pero que es deportada con violencia por el gobierno estadounidense debido a la gran depresión económica. Las crónicas sobre la gran depresión de 1929 nunca han presentado las injusticias perpetradas a mexicanos y las formas de deportación, no importaba que la permanencia de algunos fuera legal, ya que el gobierno de los Estados Unidos había tomado la decisión de conservar emigrantes que vinieran de Europa y deportar a los hispanos. José María Toro (Chema) y su esposa Remedios intentan escapar de la deportación obligada y buscan el apoyo de una hija casada con un obrero de origen irlandés en una ciudad del norte de los Estados Unidos, mientras tratan de localizar al hijo, quien había sufrido la mutilación de la mano derecha en un accidente fabril… Molesto por la carga económica, el yerno delata a los suegros a la oficina de migración y los viejos son deportados con violencia …Chema fue deportado hasta la línea fronteriza, pero llegó a su patria sintiéndose triste porque Remedios había muerto en el traslado. Ya en tierras mexicanas, el padre “más viejo y más encorvado” descubre en una pira crematoria, un cadáver al que le falta la mano derecha y concluye que es la de su hijo. En la escena climática de la pieza, el viejo provoca a un guardia mexicano para que le dispare mortalmente.

Por su temática esta obra, que refleja un infierno de injusticias y de desesperación, (verismo y realismo), pareciera escrita para nuestros tiempos —los días en que en Norteamérica la entraña salvaje domina a su espíritu humanista y democrático—, en los que se ha vuelto cotidiano saber sobre repatriados o deportados. Pero sobre todo, conocer en los medios o de voz de los afectados cómo se desgarran hogares, se dividen familias de mexicanos que dejan miembros del otro y de este lado de la frontera mexicana – norteamericana, extrañando o llorando por los suyos, con frecuencia niños, como los enjaulados en los “albergues” de los que nos llegan imágenes estrujantes (mayo – junio 2018).

Schmidhuber, no se ancla en Los que vuelven y en la época en que fue escrita y presentada. Más adelante refiere que:

Con la problemática migratoria se han escrito varias obras en décadas posteriores, sobresalen: Braceros (mojados, wetback), de la tamaulipeca Rosa de Castaño (1910-?), cuadro dramático sobre los problemas sociales y de seguridad fronteriza; Los desarraigados de José Humberto Robles (1921 - 1984), drama sobre la pérdida de identidad de los emigrantes; Acá de este lado, del regiomontano Guillermo Alanís (1953 – 1996), comedia sobre la problemática familiar de los que permanecen en México mientras un pariente emigra. Sin embargo, ninguno ha logrado captar la tragedia de la migración mexicana ni ha alcanzado la calidad dramatúrgica de Los que vuelven

Hasta aquí el estudio de Schmidhuber.

 

 

b.

En el propósito que nos anima encontramos otro documento valiosísimo que seguiremos para complementar este texto: El tema de la migración (hacia los Estados Unidos) en algunas obras del teatro mexicano, por Hugo Salcedo Larios y Andrea Spears Kirkland, Universidad Autónama  de Baja California.[ii]

Los autores empiezan su trabajo, reseñando Los que vuelven de Bustillo Oro, reconociendo sus méritos.

No abundaremos más en ella por razones obvias.      

La siguiente obra que analizan es Los desarraigados (que ya mencionaba Schmidhuber) de J. Humberto Robles escrita en 1955. Por el solo título entendemos cuál es el tema de la obra. Por su calidad dramática y el tratamiento de esta problemática, fue “elegida para inaugurar en 1956 El Granero, un espacio de experimentación teatral, ubicado en la ciudad de México, entendiendo con ello el interés sobre el tema y el debate en torno a la migración hacia Estados Unidos, por parte de las instituciones culturales oficiales.”

 

Continúan su ensayo, expresando:

 
Poco más de dos décadas después, en 1979, Víctor Hugo Rascón propondría su texto Los ilegales, cuya dedicatoria contiene un trasfondo político pero encuadrada en una mirada pesimista: ´A los trabajadores indocumentados que víctimas de un injusto sistema económico y obligados por el hambre, cruzan la frontera del Norte de México y encuentran en el otro lado solamente humillaciones, robos, lesiones... y si bien les va, la muerte.

 

Siguiendo el documento, entendemos que, esta obra teniendo como hilo conductor la aventura de tres parejas procedentes de diferentes partes de México, pretende contraponer la vida y el desarrollo de ambos lados de la frontera, y la sobrevaloración que de aquél (E. U.) hace en el imaginario del migrante, que olvida, ignora o pretende pasar por alto los aspectos oscuros de este último ambiente. Así, la obra de manera ficcionada expresa hechos sucedidos en 1977, cuando una secta de fanáticos racistas efectuaron  “atentados, atracos y quemas de viviendas; o bien, se refiere a los ilegales torturados ese mismo año por el granjero George Hannigan y sus dos hijos, en contra

de grupos de inmigrantes en el estado de Arizona”.

 

Son los tiempos en los que “se dan a conocer las propuestas del entonces presidente Jimmy Carter (1977-1981) para restringir la entrada de trabajadores inmigrantes de México a Estados Unidos, se incrementa la fuerza policíaca fronteriza caracterizada por un alto nivel de agresividad, se implementa una política fiscal que se deriva en una mayor sangría de los ingresos de los indocumentados...”

 

A continuación, analizan una obra más moderna:

 

 

 

 

 

 

Más próximos en el tiempo, nos encontramos con un texto de amplia significación y sentido. Se trata de la obra Papá está en la Atlántida, de Javier Malpica, que obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia Víctor Hugo Rascón 2005, y que se instaura bajo una forma y temática que recurre a la frontera, trayendo a cuenta el trasunto temático ya referido; pero no quedando sólo en eso. Su exposición reposa en diez escenas dialogadas que permiten ir reconstruyendo la imagen del otro (de los otros: la abuela, el papá y la madre muerta en primer plano; pero también la figura de la amiga Graciela, de los primos, de la maestra, de los tíos), soltando de manera pausada la información que nos descubre la travesía de los únicos personajes que intervienen en el drama, y que resultan ser los dos hermanitos de once y ocho años en su propio viaje al norte mexicano: desde la capital del país hasta el desierto en Arizona, al ansiado reencuentro con su padre que se ha ido en busca de trabajo.

 

Es una obra que discurre entre la ternura de los pequeños, sobre todo el menor (ocho años) y la brutalidad de la travesía y la realidad en el país de llegada.  El niño en su inocencia confunde la ciudad de Atlanta con la mítica Atlántida. El mayor (once años) rebaja con su explicación la maravillosa expectativa de su hermano menor al nivel de sueño americano, la dimensión que él mismo ha construido en su imaginario, que desilusiona al pequeño.

Pero más allá del contenido, los autores señalan la importancia de los recursos formales de esta obra que sustentan sus méritos para obtener el galardón señalado: “El texto se expresa mediante la modernidad de la forma; es decir, a través de la experimentación del recurso literario que en este caso se refleja en el uso mínimo de las didascalias, la dinámica de la secuencia discursiva, la economía de los personajes, la contundencia de las acciones y la potenciación de los silencios que incrementan la tensión dramática”.

Rematan, los autores su estudio con la obra intitulada: La cubeta de los cangrejos, de Juan Carlos Embriz que anunciaban se publicaría en 2010. Desconocemos si fue así. Refieren que se trata de una obra que:

En catorce escenas, cortísimas y de alto voltaje que se suceden como una rápida descarga, se construye la pieza que utiliza también los recursos de la modernidad más apreciable quizá por el espectador de ahora. Encontramos en el texto personajes reconocibles, multiplicidad de espacios que van desde la terminal de autobuses en Toluca, en el centro del país, hasta un barrio de Los Ángeles en California, ambivalencia en algunos de sus pasajes, violencia y también desamparo.

De todas las obras expuestas esta es la que al parecer analizan los autores con más profundidad, tal vez por ser la más reciente. Destacan muchos aspectos formales de la obra y de su contenido y mensajes, que van desde lo dramático hasta los cómico, pasando por la alegoría y la fábula.

La alegórica anotación respecto a la cubeta de crustáceos que refiere en conjunto la obra no resulta menos cruel cuando alguien se propone “chingar” al otro y le jala de las patas para que no salga del contenedor y se salve de caer en la cacerola. Los cangrejos de origen mexicano –se dice no sólo en el texto, sino en el extendido imaginario popular– son tan pendejos que obligan al otro a regresar a su redil; y la almeja mexicana alegoría resulta igual de pendeja cuando se enfrenta al cangrejo en una entronizada lucha: la almeja lo aprisiona con su concha y el cangrejo con la tenaza. Y mientras están en esa interminable batalla cuerpo acuerpo, llega solaz el pescador y se lleva a ambos a su cazuela mientras expresa su felicidad:

¡Cenaré sopa de almeja con cangrejo!

¡Ay qué pena de la almeja por pendeja!

¡Ay qué pena del cangrejo por pendejo!

                                                                                                                                         

 

 

 

 

Concluyen con un resumen en el que se indica que “…el abrevadero temático que presenta la migración mexicana hacia Estados Unidos se refiere en su literatura dramática con amplitud respecto de sus motivaciones, circunstancias o las peripecias de viaje de los personajes y sus imaginarios individuales o colectivos... “

 

c.

No se dispuso de un documento que hiciera una reseña completa de la producción dramática en lo que va de la década, sólo reseñas aisladas. Queda como tarea seguir investigando. En las incursiones que se hicieron en internet encontramos tres obras significativas tanto por aspectos formales como por nuevas orientaciones en sus visiones:

 

Irving, de David Grimaldo, reseñada por Gardenia Mendoza para La Opinión de los Ángeles ( CDMX 06 de febrero de 2018), en la representación que se hizo en la sede de la organización civil New Comienzos.

 

La visión del autor y de la obra es diferente según se aprecia siguiendo la reseña de Mendoza. Es radicalmente distinta a la de autores anteriores: “David Grimaldo, un exmigrante retornado para estudiar teatro, resumió el escenario con dos actrices y un guión que sorprende por mostrar a la diáspora como responsable de su propio destino, no como víctima”.

 

Nueva York versus El Zapotito, de Verónica Musalem, dramaturga juchiteca,  puesta en escena por Hilda Valencia, para Teatro El Milagro, reseñada por Cirenia Celestino para Cimacnoticias (México, D.F., 28.02.2014).

 

Es una obra que aborda el tema desde un punto de vista, hasta antes de ella, no muy explorado: la migración femenina, particularmente de Oaxaca, vista además por  mujeres, las que se quedan y las que se van.

 

Una bestia en mi jardín, de Valentina Sierra Bárcena, obra que trata el fenómeno migratorio centroamericano a su paso por México, apreciado a través de la mirada de un niño. “… una historia para niños que mostrará las diferentes caras del tren llamado La Bestia…” , reseñada y posteada por Paax Sound. Esta obra estuvo en escena en el teatro El Granero, de la Ciudad de México, hasta mediados de Mayo de 2018.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concluímos esta ennumeración de obras de teatro destacando el planteamiento original del  trabajo: la migración es fuente de inspiración para el arte, en este caso la dramaturgia, de la misma manera que el absurdo y los terrores de la vida fueron para la tragedia griega. Los autores mexicanos han utilizado la temática con imaginación, inteligencia y calidad artística, conduciendo la mirada del espectador hacia las vicisitudes de la vida del migrante, generando en aquél conciencia e interés en el fenómeno de la migración. Y un hecho relevante, que una de las obras referidas: Los que vuelven, del dramaturgo Juan Bustillo Oro, es la primera, en el país, sobre la temática y una de las pioneras a nivel mundial.  

 

 

Austreberto Miquirray Ortiz, Ciudad de México - Cuernavaca, 16 de junio de 2018.

 

 

 

[i] Guillermo Schmidhuber de la Mora, « La primera obra de temática migratoria en el teatro mexicano : Los que vuelven, de Juan Bustillo Oro », Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM [En línea], 18 | 2009, Publicado el 15 julio 2010, consultado el 09 junio 2018. URL : http://journals.openedition.org/alhim/3292

 

[ii] Hugo Salcedo Larios y Andrea Spears Kirkland, «El tema de la migración (hacia los Estados Unidos) en algunas obras del teatro mexicano», Universidad Autónoma de Baja California (No se encontró fecha de publicación, ni medio en el que se hizo. Por las consultas que aparecen, se supone que fue en 2010)

JUNTOS CONTRA EL DESEMPLEO

América sin Muros realiza en sus oficinas el “Taller de Reinserción Laboral”, de forma gratuita, para la comunidad migrante y deportada.

 

 

 América sin Muros crea iniciativas para impulsar el empleo y contribuir a la construcción de una sociedad menos violenta y más productiva.

 

Redacción | América sin Muros

 

“Es un placer apoyar a las personas que buscan crear un buen camino”, indicó Kino Miquirray, Presidente de América sin Muros durante el “Taller de Reinserción Laboral” que se realizó en la sede de la asociación, en la colonia Roma, el pasado 28 de agosto. “La realidad, de repente, nos enfrenta a situaciones adversas. Nuestro objetivo es que todas las personas reciban oportunidades y un trato digno, sin importar su condición legal”, agregó el Presidente de la asociación a los asistentes.

 

El taller gratuito fue impartido por el Mtro. Isaac Hernández, quien gracias a su experiencia en el área de recursos humanos dio consejos a las personas interesadas en conseguir un empleo, tanto en México como en el extranjero. Durante cuatro horas expuso los principales puntos a tomar en cuenta al momento de realizar una búsqueda de empleo, dio tips sobre la elaboración del CV, explicó cuál debe ser su estructura y desarrolló estrategias personalizadas para tener una búsqueda exitosa; todo esto,  acorde a los perfiles de los participantes.

 

El público estuvo conformado por ciudadanos retornados de los EUA a México, migrantes latinoamericanos, jóvenes profesionales que buscan un ingreso al mundo laboral, personas en transición de carreras y adultos mayores. “Dar más herramientas a la comunidad migrante para su reinserción laboral es una de nuestras prioridades”, aseveró Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo de América sin Muros.

 

Juan Sanjurjo, de nacionalidad cubana, mostró especial interés en el tipo de estrategia a desarrollar para tener una búsqueda exitosa. Para Sanjurjo no ha sido fácil conseguir empleo, a pesar de ser técnico electricista y de aire acondicionado, con más de 30 años de experiencia. “Tengo 59 años, a mi edad es más complicado conseguir trabajo pues se le da prioridad a los jóvenes”. Durante el taller, recibió consejos por parte del Mtro. Isaac Hernández sobre cómo saber vender mejor sus habilidades a las empresas. “Me sirvió mucho pues ahora sé que debo resaltar mi edad y experiencia laboral como virtudes”, comentó Juan Sanjurjo.

 

Entre los puntos más importantes que se explicaron en el taller destacaron, el conocer cuáles son los verdaderos motivos por los que una persona busca empleo y definir cuál será el compromiso personal y profesional con la empresa. En cuanto a la presentación, el Mtro. Hernández destacó la importancia de realizar un CV breve y guiado por objetivos, así como la importancia de la imagen de un profesionista en las redes sociales. En este punto recomendó ser cuidadosos de la información que se sube a Internet y mostrar consistencia en los datos que se publican en las distintas redes.

 

El taller fue bien recibido por los más de 20 asistentes; los cuales mostraron mucho interés en seguir participando en las actividades realizadas por la asociación civil América sin Muros. Este tipo de iniciativas se realizan bajo el consenso de los beneficios con los que el empleo contribuye a una sociedad menos violenta y más productiva.

 

UNIR ESFUERZOS PARA DIGNIFICAR AL MIGRANTE

Visibilizar a la comunidad de mexicanos en EUA, dignificar a los retornados y crear instituciones más empáticas fueron algunos de los temas que se abordaron durante el Segundo Encuentro de Investigación y Acción en Temas Migratorios.

 

Mónica Vázquez | América sin Muros

 

“Todos los migrantes que salen del país buscan las oportunidades que no se les dan en casa, esto es una llamada de atención para los gobiernos de los estados. Necesitamos proveer a los ciudadanos de seguridad, bienestar y vivienda. Los migrantes son muy valientes, pues no cualquiera se atreve a viajar a un lugar desconocido sin hablar el idioma y jugándose la vida”, comentó Medardo Serna González, Rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo durante la ceremonia de inauguración del Segundo Encuentro de Investigación y Acción en Temas Migratorios “Hacia la protección de los Derechos Humanos de las personas migrantes y sus familias”. El cual se realizó el 2 y 3 de agosto en Morelia, Michoacán, en el Centro de Información, Arte y Cultura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. América sin Muros ha participado en los dos encuentros y es parte de las asociaciones e instituciones convocantes. 

 

Michoacán es el primer receptor de remesas de México, al cierre de junio del presente año ingresó 1,640 millones de dólares, 11% más de lo captado el año pasado, durante el mismo periodo. Sin embargo, “la relación que tiene el Estado con EUA necesita cambiar”, según María Elena Rivera Heredia, coordinadora del Centro Nicolaita de Estudios Migratorios (CENIEM). “Necesitamos que el trato que dan a nuestros migrantes mejore. También es urgente que demos un trato digno a las personas que atraviesan por el país. Todo esto lo podemos lograr con el apoyo de los clubes y asociaciones de migrantes”.

 

Al encuentro asistieron personas que realizan trabajos de investigación sobre migración, académicos, clubes de migrantes, organizaciones civiles, instancias gubernamentales nacionales e internacionales que trabajan con migrantes y sus familias. El objetivo era abarcar las diferentes etapas y circunstancias del proceso migratorio: personas que radican fuera de México, retornados, población en tránsito en este país, migrantes de otros países que se quedaron a radicar en México, migrantes que van y vienen, jornaleros agrícolas migrantes, desplazados y refugiados, entre otros.

 

"Anualmente llegan 400 mil migrantes del Salvador, Guatemala y Honduras, los cuales requieren de una atención especializada. Alrededor del 40% se queda en México pues la situación en sus países de origen es difícil", comentó Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo de la Fundación América sin Muros, durante la ponencia Escenarios posibles de la situación de Derechos Humanos de migrantes y transmigrantes en México al inicio de la administración de AMLO. “Con este Segundo Encuentro se espera continuar favoreciendo un mayor entendimiento y colaboración tanto a nivel local, regional, nacional e internacional desde diferentes enfoques y áreas de conocimiento”, concluyó el Mtro. Méndez Lugo.

 

Para contar con un panorama amplio e incluyente de los avances actuales en torno a los estudios migratorios se realizaron distintas conferencias, simposios, mesas de diálogo y talleres. En los cuales se analizaron los temas pendientes y los retos a futuro, en el camino a la construcción de políticas públicas que deriven en programas que beneficien a los migrantes y sus familias y que contribuyan al desarrollo de México.

 

 

El trauma migratorio en la era de Trump

“La gente indocumentada, en EUA, vive con terror por la deportación. Aunque algunos lograron legalizarse temen por el estatus de sus familiares. Existen muchos traumas en la población migrante, muchos son del pasado, otros son generados por el contexto actual”, comenta Yvette G. Flores, académica de la Universidad de California, en Davis, durante la conferencia magistral: El trauma migratorio y la retraumatización en la era de Trump.

 

Para la académica las tácticas que utilizan las autoridades migratorias son deshumanizantes, citó como ejemplo los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) conocidos como hieleras. “Muchos migrantes sufren trauma antes de salir de casa, durante el viaje y después en su lugar de destino. Anhelan y sufren por su tierra natal, tienen en la memoria el recuerdo de sus pueblos y tienen miedo a olvidarlo. Viven con la esperanza de recuperar lo perdido”, comentó G. Flores.

 

Uno de los momentos más importantes de la conferencia fue cuando la Doctora en Psicología Clínica habló sobre los conflictos que viven las familias migrantes, en EUA: “me tocó trabajar con dos hermanos, uno de ellos era dreamer y su hermana tenía nacionalidad estadounidense. A él le daba coraje que su hermana no quería estudiar ni aprovechar los beneficios que le brinda aquel país. Muchos otros sienten vergüenza de ser mexicanos, crecen con muchos problemas de identidad”. Asimismo invitó a la gente a reconocer los problemas emocionales por su nombre, y no asignar calificativos como el niño es distraído o malcriado.  

 

 

Acciones y propuestas de apoyo

Respecto a los programas de capacitación, profesionalización e investigación, Leopoldo Ramírez Serna, de INDESOL, hizo énfasis en la eficaz respuesta que tuvo el gobierno ante la crisis humanitaria que vivió la ciudad de Tijuana, durante el 2017. “La ciudad es una Torre de Babel, hay personas de 22 nacionalidades. En diciembre del año pasado teníamos 38 mil deportados. Gracias al apoyo de los albergues y de la iglesia, sobre todo evangélica, tuvimos un porcentaje mínimo de personas en la calle”.

 

Uno los retos más importantes que enfrenta el gobierno de los estados es la reinserción de los migrantes deportados. Según cifras recientes, la deportación de michoacanos superó el número de emigrantes, en el Estado de Michoacán. “Los retornados sufren de muchas trabas, sobre todo para la gente mayor. Algunos vienen con problemas de salud, para ellos, las puertas laborales están totalmente cerradas”, comentó Idalí de la Piedra, de la Asociación de Migrantes Retornados, durante la mesa de diálogo con migrantes: Acciones y propuestas para apoyar a los migrantes y sus familias en sus comunidades de origen, destino y retorno.

 

“Mucho del desarrollo de los pueblos viene del dinero de los migrantes. Aunque se desarrolló el programa 3x1, que apoya las iniciativas de los mexicanos que viven en el exterior, faltan mejores programas”, comentó Marco Antonio Rodríguez, migrante de San Ana Maya. Durante la mesa también se invitó a unir esfuerzos y a reforzar la presencia de los migrantes en EUA, “hay más de 200 mil michoacanos dreamers del otro lado, necesitamos apoyarlos para que sea visibles”,  comentó el activista Macario Ramos Chávez.

 

 

Defensa de los Derechos Humanos

“Se necesita hacer un abordaje interinstitucional, los migrantes tienen muchas necesidades laborales, de vivienda y de salud”, agregó Xóchitl Castañeda, de la Iniciativa de Salud de las Américas, de la Universidad de California, en Berkeley, “es necesario que el sistema esté preparado para las necesidades de la gente que retorna a México”, concluyó Castañeda durante el simposio: la defensa de los derechos humanos de poblaciones de alta vulnerabilidad.

 

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) inauguró el Centro Nicolaita de Estudios Migratorios, en 2016. Con este centro como plataforma, investigadores de la Universidad Michoacana trabajan en labores de investigación relacionadas al aspecto social, económico, jurídico, médico y psicológico de la población migrante en el Estado y el país.

 

 

 

LA MIGRACIÓN Y EL CINE

El mojado cruza el río…, y se enciende la linterna mágica

 

En un trabajo anterior se hablaba, en forma rápida y somera, de los efectos de la migración mexicana y centroamericana en la música popular.

Éste se asomará al cuarto oscuro del hijo, nieto o bisnieto, según se le vea —pasó por muchas transformaciones— de la linterna mágica: el cine.

Sí. No podría ser ajeno el arte-industria a ese fenómeno migratorio tan señalado por aspectos económicos, sociales, políticos, pero sobre todo por la estela oscura de separaciones y nostalgias, de sufrimiento y crueldad, de discriminación e incomprensiones, vejaciones y violaciones a los derechos humanos, de  falta de respeto al semejante, de parte de aquellos que aceptan y repiten: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” y que apenas si lo respetan entre los de su mismo color, raza, clase, grupo económico o político.

Lo ha hecho en el campo de la ficción y en la documentación.

Una de las películas mexicanas sobre el tema que nos viene a la mente es Espaldas Mojadas (1955), tal vez la más antigua en este país, dirigida por Alejandro Galindo, con los papeles protagónico de David Silva y Martha Valdés. Después vendrán muchas. De hecho la migración, los mojados o los braceros, fueron en  algún momento un tema atractivo para el cine mexicano cuando se agotó la vena que explotó la llamada época de oro del cine mexicano.

Señalamos algunas producidas en las últimas décadas La bestia de Pedro Ultreras, La Jaula de Oro de Diego Quemada Diez, El Norte de Gregory Nava, Coyote de Chema Rodríguez.

Espaldas mojadas trata muchos de los aspectos y temática que al principio señalamos.  Gira en torno a la historia de un hombre que quiere salir del país por problemas con el cacique de su pueblo, pero una vez en los Estados Unidos, tiene problemas de comprensión y humillación, con un jefe, y se ve obligado a regresar a México. No le quedó alternativa. Los conflictos que vive se contextualizan en el entramado que tejen coyotes, contratistas americanos y problemas laborales y sociales de los migrantes en la frontera.

 

 

 

 

La Bestia sin comprometerse con  una historia específica, cuenta la estrujante historia colectiva de la migración centroamericana. Yendo tras migrantes procedentes de diversos países de la región, desde la frontera mexicana-guatemalteca, hasta llegar a la mexicana-estadounidense: “Estados Unidos el sueño de cualquier migrante centroamericano, México su peor pesadilla”, refiere la película. Siguiéndolos, narra, documenta, los sufrimientos de los migrantes centroamericanos que pretenden llegar a los Estados Unidos, a través del territorio mexicano. Es la más documental de las señaladas películas —apunta orígenes, destinos, situaciones, actitudes humanas, albergues… —, pero también tiene un gran contenido artístico, que ahora sólo destacamos.

El Norte sobre la historia, real o ficcionada, de dos hermanos que se ven obligados a emigrar de su originaria Guatemala, va  bordando sus vicisitudes a través del viaje por México y su estancia en Estados Unidos. Esta película es más artística que documental, aunque tiene su mensaje. Este podría ser: Los migrantes están atrapados entre dos realidades: sus países de origen que los expulsan y la de los Estados Unidos, que los repele o eventualmente, forzadamente, los destina a las actividades más modestas.

Coyote es una historia que avanza sobre el viaje de tres migrantes, un muchacho y dos mujeres que son conducidos por una persona que declara abiertamente ser un coyote. Él parece justificar su trabajo pretendiendo demostrar que es un servicio necesario de apoyo a los migrantes para facilitarles su caminar en el transcurso de su aventura. Y sí, en la narrativa de la película así lo va desarrollando, aunque a veces los migrantes que lo siguen le señalan que se ha equivocado. Lo que finalmente demuestra es que él es un coyote bueno, un tanto democrático, porque permite la discusión. Por supuesto trata de seducir a una de las mujeres, sin recurrir al acoso.    

Existen muchos filmes, de diferentes nacionalidades, que tratan la temática de la migración centroamericana. Hay, por ejemplo, una película nicaragüense que habla de la migración desde Nicaragua hacia Costa Rica, Mojados (producida por Bicicleta), y otra guatemalteca, El sueño del migrante, de Edwin Molina, sobre guatemaltecos que pretenden alcanzar el sueño americano. Tanto la nicaragüense como la guatemalteca coinciden con sus similares mexicanas en cuanto al mensaje o mensajes que desean transmitir, al espectador.

Subrayaremos lo que es el tema principal de este trabajo. Que todas ellas se inspiran en la migración. No es la migración un tema que surge marginalmente o como un accesorio; es el tema central y dominante. Desde luego a veces para desarrollar la obra puede escogerse una historia dramática o trágica, pero siempre el contexto será el fenómeno migratorio. A veces no hay una historia muy definida, y la película se orienta más por servirse del camino de un grupo específico de migrantes, para documentar todo el fenómeno.  Insistimos: Hay una gran fuerza de la temática, la migración, que despierta la inspiración de la cinematografía. Lo hace con matices que se deslizan, como en un cuadro policromático desde los claros a los obscuros profundos, desde la alegría hasta la tragedia, pasando por el drama que pareciera el espíritu constante y amenazante de un final fatal o por lo menos de consecuencias graves. Muy pocos se dan los finales felices. Habrá que ver si ello coincide con la realidad.

 

 Austreberto Miquirray Ortiz, Cuernavaca, Mor.  22 de mayo de 2018

miquirrayortiz2007@hotmail.com

 

 

MIGRACIÓN Y CULTURA

Lo repetiremos, aunque suene a la verdad de Perogrullo: La migración es un fenómeno social, que ha estado presente en el desarrollo humano desde siempre. Creemos que no hay ser humano que no sea o descienda de migrantes. Las poblaciones más indígenas alguna vez fueron migrantes.

En este trabajo será referente sólo la migración mexicana y centroamericana, eventualmente la americana, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días y principalmente hacia los Estados Unidos.

El propósito de esta serie de artículos es destacar, casi de manera enunciativa, la función de la  migración como motivo temático y de inspiración en la cultura popular.            

 

 

  1. La migración y la música popular

 

 

La luna suave se desliza…, y el mojado va

 

Si la luna

suave se desliza

por cualquier cornisa

sin permiso alguno

Por qué

el mojado precisa

comprobar con visa

que no es de Neptuno

 

Así dice Ricardo Arjona en El Mojado. [1] Si Arjona fuera mexicano, tal vez le hubiera dado métrica o ritmo de un corrido. Vibran aires de esa música cuando lo canta acompañado del grupo Intocables, de esta nacionalidad. Ahí se toca con la emoción de la música norteña dedicada a los migrantes.

La canción El Mojado es un gran poema musicalizado sobre el tema de los ilegales. En otra ocasión, en este o en otro espacio, haremos un estudio más profundo de él, en la perspectiva de la poesía y de la música.  Ahora, el propósito es otro.

Interesa destacar, cómo el fenómeno de la migración, en este caso la de trabajadores y familias mexicanas y centroamericanas además de generar consecuencias económicas, sociales y políticas, produce otros efectos en el campo de la cultura, de los que poco se habla.

La migración mexicana y centroamericana, y de seguro toda migración, es inspiradora de arte popular, de poesías, de música, de canciones, en México de corridos, de teatro, de cine…

En este país, al día siguiente de esa forzada definición de las fronteras a que dieron lugar los tratados de Guadalupe Hidalgo de 1848, al finalizar la guerra de intervención norteamericana, empezó la emigración de trabajadores hacia los nuevos Estados Unidos. Claro, para muchos trabajadores, sus fuentes de trabajo no podían cambiarse porque se modificó la linea. La frontera, raya que trazó el puñal vencedor de la guerra, tronchó sus caminos y sus vidas. La frontera, signo político y económico del origen de sus sufrimientos.

Habrá que precisar cuándo se incorporará a ella la migración centroamericana, ahora ya es un hecho. Y con ellas empezará la música popular, los compositores y cantores del pueblo, y la poesía  a  inspirarse en la vida de esos hombres y mujeres que con el tiempo se llamarán espaldas mojadas, mojados, indocumentados, alambristas, ilegales. Más allá de las denominaciones, bien o mal intencionadas, son en general, trabajadores valientes, honrados, que buscan el pan de cada día y mejores condiciones de vida, y para lograrlo migran. 

Qué cantan o qué recuerdan los corridos o canciones. Son la nostalgia por el terruño, la patria, los padres, los hijos, la novia o la esposa, los temas recurrentes, pero también los sufrimientos de las travesías y los cruces, la discriminación, la injusticia…, todos temas muy respetables, pero por íntimos, muy individuales, muy específicos, muy  particulares.

De gran significación es que, con el tiempo, hay una evolución, en la temática. De aquéllos se pasa a temas más colectivos o comunitarios y a la vez más profundos: Las causas reales del origen de la migración, el sentimiento continental —todos somos americanos—, y en una visión primigenia dicen, América nos pertenece; la conciencia de estar contribuyendo al desarrollo y forjamiento de los Estados Unidos, en la paz y desafortunadamente en la guerra, país que rechaza a los mojados y los persigue; el sentimiento de pertenencia a una misma raza indohispanoamericana, ¿la raza cósmica del filósofo mexicano José Vasconcelos?, ¿los hombres de maíz del guatemalteco Nobel de literatura Miguel Ángel Asturias?; el orgullo de hablar la lengua de Cervantes; la conciencia de pertenecer a una comunidad mexicana e hispana dentro del país del norte…

Importante es destacar la contribución que hace esta música al desarrollo de una conciencia, de grupo, de sector social, de comunidad humana que vive situaciones y problemas que les son comunes. La temática que trata está presente desde hace décadas en la de los grupos de música ranchera norteña. La de los Tigres del Norte, Los Pumas del Norte, Intocable y otros grupos musicales son valiosos ejemplos.

Los títulos de los corridos nos permiten asomarnos aunque sea de manera superficial a esta temática. Veamos: El emigrante, El dolor de un padre, El mojado acaudalado, El bilingüe, Cuando llegan los mojados…, y de ahí se pasa a títulos que anuncian temas más profundos: Que por qué no venimos, Tres veces mojado, El otro México, El centroamericano, Orgullo mexicano, Vivan los mojados, De América yo soy, Somos más americanos…  

Importa mucho decir que por supuesto, existen canciones sobre la migración de artistas no mexicanos entre las que pudimos detectar, la ya citada, El mojado de Arjona, y ahora señalamos la intitulada Las tres de Los Enanitos Verdes.[1]

Para quienes estudian o se interesan en la migración, el tema

de la música que inspira el fenómeno, es agua clara que les hablará, trascendiendo los datos duros, del espíritu, del alma que hay tras esos ríos humanos que rompen la frontera y que taladrarán los muros, emulando a  “… la luna… — que— suave se desliza, por cualquier cornisa, sin permiso alguno…”   

 

Austreberto Miquirray Ortiz, Ciudad de México, 15 de mayo de 2018

miquirrayortiz2007@hotmail.com

 

[1] www.Jessicadomínguez.com. Inmigración 6 canciones

 

 

 

 

“QUIERO ESTAR CON MIS HIJOS”

Verónica todos los días se despierta con el sueño de poder cruzar de nuevo a EUA. Ella, sin tener expediente delictivo, fue separada de sus tres hijos y su nieto, a quien aún no conoce en persona por estar deportada en México.

 

Se conoce como “pinky kiss” cuando las madres deportadas tocan las yemas de los dedos de sus hijos, a través de las rejas, en la frontera de Tijuana-San Diego. Foto: Madres Soñadoras Internacional.

Mónica Vázquez América Sin Muros

Desde que Verónica regresó a México se dedica a vender dulces. Con ese ingreso y la renta de algunos cuartitos que construyó, sobrelleva sus cuentas, y busca el tiempo para ir a recibir a sus compañeros deportados a la terminal del aeropuerto, al menos una vez a la semana. Ella es de las personas que si queda en algo, lo cumple. En esta ocasión. Nos vemos para comer quesadillas en El Ajusco, apenas dan las 14:00 h y Verónica ya está bajando del camión en el lugar acordado.

Recuerda que, cuando la deportaron, lo primero que pensó fue que tenía que regresar a Cincinnati, Ohio con sus hijos. Ya lleva cuatro años de este lado y, no abandona esa idea. Aunque Verónica ha logrado sobrevivir y adaptarse a la CDMX, ella sueña con volver a EUA, “yo soy una dreamer mom, quiero estar con mis tres hijos y mi nieto”.

El 19 de mayo del 2014 fue el día en que la regresaron a México; aunque llegó a vivir con su hermano, su corazón se quedó del otro lado de la frontera. Una de las primeras crisis que enfrentó, desde la separación, fue una noche cuando sus hijos la llamaron, desesperados y en llanto, pidiéndole ayuda, pues su padre estaba herido. “El mayor me decía que su papá estaba muy mal, yo me sentía impotente, solo escuchaba el sonido de las ambulancias, gritos y llanto. No sabía qué pasaba ni podía hacer algo, pero imaginaba lo peor”. Resultó que un grupo de personas alcoholizadas habían golpeado a su esposo, que trabajaba como guardia de un edificio. Los hombres lo apuñalaron y una mujer lo arrolló con el auto. Fue un momento de horror para la familia, el caso llegó hasta las noticias, “yo desde acá los veía por la televisión, sin poder estar con ellos. No pude acompañar a mis hijos”.

 

El derecho natural de una madre es el poder estar con sus hijos, pero las leyes de migración y las políticas de EUA han separado a miles de familias, desde el gobierno de Barack Obama, conocido entre la comunidad migrante como Deporter in Chief (deportador en jefe). “Muchas madres están perdiendo la salud mental al estar separados de sus hijos”, dice Yolanda Varona, fundadora de la asociación Madres Soñadoras Internacional, durante el Foro Migración y Separación Familiar. Cuando los padres son deportados, los hijos, sin importar la edad, hablan con los abogados y llevan los juicios; desde pequeños aprenden a levantar la voz. “Una enmienda de EUA dice que todos los ciudadanos tienen el derecho de alcanzar la felicidad, pero al separar a las familias, se contradicen. Me preocupa esa generación de niños resentidos contra su país y el de sus padres”, agrega Yolanda, quien desde hace ocho años no ve a su hija, pero asegura que volverán a estar juntas porque “Dios es grande”.

Verónica emigró a EUA para darle a sus hijos un mejor futuro, hoy vive en la CDMX con un veto migratorio de 20 años.

Sin expediente delictivo, Verónica tuvo que salir de EUA. Pues las políticas estadounidenses permiten estos actos de crueldad. Miles y miles de mujeres han sido separadas de sus hijos por incidentes menores. “Me estacioné en un lugar de discapacitados, nunca vi las líneas”, esto la llevó a la corte, donde le permitieron permanecer en el país a pesar de ser indocumentada. La condición era presentarse cada dos meses para firmar ante la audiencia. Por miedo a que las autoridades actúen en su contra, muchos indocumentados prefieren no asistir y cambiar su domicilio. Pero no era el caso de Verónica, ella no quería dañar a su familia, y cada que llegaba su citatorio, acudía a firmar. 

 

La desgracia llegó cuando la violencia doméstica alcanzó los límites. Verónica vivía con su esposo y sus tres hijos. Pero su matrimonio no iba bien y su esposo se había volteado contra ella. En un pleito la corrió de la casa y se fue a vivir con una amiga, a un domicilio cercano.

 

- Se me pasó la cita, no sé si él me la escondió o qué pasó. Cuando yo me mudé, mandé mi papel de la nueva dirección. Pero no llegó a tiempo, y ellos mandaron la cita a la antigua dirección.

 

Al no recibir noticias, Verónica fue a la corte a explicar su situación. Las mujeres policías la invitaron a pasar, mala señal. Nunca la sentaban frente a la computadora.  Llegaba, firmaba y se iba. Esta vez, se sentó y la policía comenzó a verificar sus datos:

 

-¿Sabes hablar inglés?

-Sí.

-No firmaste a tiempo, estás deportada.

-¡Pero por qué, yo no sabía de mi cita!

 

En lo que Verónica se defendía, otra mujer la estaba esposando. “Entonces ya no puede hacer nada, nada, nada, nada”, dice Verónica.

 

La trasladaron a una cárcel de máxima seguridad donde permaneció cuatro meses. Su hijo mayor, de entonces 22 años, pagó a una abogada para llevar a su mamá de regreso a casa, al tiempo Verónica detuvo el proceso: “Era muy cara, estaba endeudando a mi familia y mis hijos estaban muy mal, en lo económico y emocional. Frené ese gasto. La abogada les decía, ¿quieres que vaya a ver a tu mamá? Son 700 dólares, ¿mandar un papel? 120 dólares”.

 

Sin ser una delincuente, Verónica compartió celda con una salvadoreña. Así la designaron, pues las dos hablaban español y estaban encerradas por migración. Solo podían salir 45 minutos al día, para bañarse y hacer una llamada por teléfono. “Si te formabas para las regaderas, no te daba tiempo para hacer la otra fila”. Verónica lo recuerda como su peor pesadilla, “hubiera preferido compartir celda con una americana, gabacha o negra”. María, su compañera, hizo un infierno dentro del infierno. 

 

 -Le decía, ¡ya basta, María!

-Sí, como tú eres mexicana, tú te crees muy acá, - contestaba su compañera de celda.

 

En EUA, el resentimiento de los centroamericanos a los mexicanos es muy fuerte. “Les va muy mal en el camino por México y tienen razón, pero no para que culpen a gente que no tiene nada que ver”. Cada que Verónica lloraba en su celda, su compañera la ofendía. “Yo le decía que me dolía mucho estar sin mis hijos, pero ella no lo entendía”. Pasaron los cuatro meses y su sentencia final fue la deportación con un veto migratorio de 20 años.

 

***

Pocos son los caminos que pueden seguir las madres deportadas, y lo peor, es el miedo y la desinformación entre la comunidad. Miedo a denunciar actos de violencia en su contra mientras viven en EUA. Como es el caso de Verónica, que al ser una mujer sin documentos evitaba visitar instancias oficiales. Ya que, de tener alguna denuncia en la mano, su regreso a aquel país, por la vía legal, sería más fácil. Desinformación respecto a las opciones de visa que existen para mujeres con familia, nacional o extranjera.

 

Aunque las leyes con cada administración se han vuelto más rigurosas, existen organizaciones, en México, que luchan por el reencuentro de las mujeres con sus seres queridos. “Existe la visa “U”, humanitaria, para víctimas de delito, asalto, y violencia. También está la VAWA para víctimas de maltrato, es específica para la mujer”, explica Molly Goss, del Instituto para las Mujeres en la Migración, durante el foro sobre el tema. De ser candidatas, los trámites para obtener la visa pueden tardar más de 10 años. Para las mujeres separadas de sus hijos esta es la única esperanza que tienen para la reunificación.

A falta de apoyo por parte del gobierno, las madres deportadas se unen para exigir sus derechos, en ambos lados de la frontera. Foto: Madres soñadoras internacional.

Como todas las madres deportadas, Verónica vive todos los días con la esperanza de volver. “Me regresaron por Tamaulipas, por suerte unas personas me dieron para el pasaje y llegué a la CDMX a casa de mi hermano, y al poco tiempo intenté cruzar de nuevo”. Ya en la frontera, esperó durante días a que el coyote le avisara por dónde se podría, así estuvo de una ciudad a otra, hasta que los mandaron por Juárez. Caminó por un canal para después saltar la cerca que divide a México con EUA, pero al llevar los tenis mojados se resbaló. “Le dije al coyote, ya me vieron. Ahí colgada como chango, él me empujó y caí del otro lado. Al fin, ya le había pagado, no le importaba si cruzaba o no”. Al tocar suelo, lo primero que hizo Verónica fue levantarse e intentar saltar de regreso a México, “en instantes, ya tenía las patrullas alrededor mío. Revisaron mi récord y me volvieron a mandar a la cárcel. Tuve que firmar la sentencia de que si volvía a cruzarme en los siguientes dos años, me darían un tiempo largo en prisión. Por suerte ya pasaron esos dos años”.

 

Verónica tuvo que pasar cuatro meses bajo las rejas, una vez más. La primera parada, fue en las “hieleras” el nombre con el que los migrantes conocen a los centros de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, ICE. Llamadas así, pues son espacios con mobiliario de metal donde el aire acondicionado es muy frío. “De ahí todos salen enfermos”, Verónica recuerda que sus compañeras se sentaban abrazándose unas a las otras para aguantar el clima, “abrázame más” nos decíamos.

 

Por ser detenida en la frontera, la asignaron a una prisión en El Paso, Texas, en un dormitorio con 52 mujeres más. “No sabía qué era peor, si estar con la María, solitas o con estas locas”. Había de todo: narcotraficantes, violadoras y delincuentes. “Se juntaban las americanas, hispanas y nosotras, las migrantes. También muchas lesbianas, el problema no era ese, sino que cuando hacían sus cosas y las cachaban, nos castigaban a todas”.

 

Al cumplir su condena, la deportaron en Cd. Juárez, “me aventaron, así de, cruce esa rayita. Yo me quedé mirando al cielo, y ahora, ¿qué hago?, pensé”.  Descalza y sin nada en las manos, Verónica tenía miedo de preguntar a la gente dónde quedaba la estación de camiones. Temía que se dieran cuenta de su condición y la asaltaran o desaparecieran. Entonces vio que dos muchachos y una señora también salieron por las puertas fronterizas: “nos unimos, caminamos, nos perdimos, fuimos para allá, fuimos para acá. No preguntamos a nadie las direcciones, los hombres no llevaban agujetas, entonces la gente se daría cuenta de que estuvimos tras las rejas”. Uno de sus acompañantes le regaló las chanclas que había usado en la cárcel para bañarse, con estas, Verónica caminó por Juárez y viajó hasta la CDMX con un boleto que le compró su hermano.

 

Al estar de regreso en México comenzó a ver la realidad, pensando que ya no habría nada que hacer. “En este momento volvería a cruzarme, pero me aterra el pensar en caer de nuevo en la cárcel”. Para poder negociar, con ella misma, su nueva vida y aceptar la distancia con sus hijos, Verónica tuvo que ir al psicólogo: No podía vivir con todo esto”. Pero su mente aún no descansa, y los malos momentos del pasado regresan como pesadillas. Recuerda que una noche mientras dormía, escuchó la sirena de una patrulla, abrió los ojos y empezó a ver las luces por la ventana, aterrada se levantó y corrió para escapar. Por suerte, estaba su hermano, quien de inmediato la tranquilizó. Lo cuenta entre risas, pues Verónica, a pesar de la desolación, conserva el buen humor.

 

***

Como tantos mexicanos, Verónica se fue a EUA en busca de un futuro mejor. Ella tenía 28 años cuando fue a seguir a su esposo. Él le platicaba que en el norte era más fácil hacer dinero para mandarlo a sus hijos y comprar un terreno. Este viaje era común entre sus conocidos, que uno a uno emigraron a Cincinnati, en Ohio. El matrimonio tenía amigos y vecinos que vivían allá. Verónica aprovechó el viaje de un vecino, que era coyote, y alcanzó a su esposo. En Cincinnati, vivió y laboró durante quince años, en doble jornada, en casi todos los oficios, desde camarera hasta supervisora de piso, “trabajé como burro”, recuerda.

 

Al estar lejos de casa, no resistió la distancia con sus hijos. Ya con dinero ahorrado, mandó por su mamá y los tres pequeños. Le pagaron a un coyote, ya familiar, y los cuatro emprendieron el viaje. “Mis hijos caminaron el cerro, eran chiquitos. Mi niña tenía un año y mi mamá se la llevó en brazos. Se fueron por Sonora. No había tanto narco como los hay ahora. Antes no secuestraban ni mataban tanto”. En el camino por el cerro, su mamá tropezó y se fracturó un tobillo, los dos niños pudieron cruzar solos pero no la bebé. “Me habló el coyote para decirme que iban a dejar a mi mamá con mi hija para no arriesgar al grupo. Les pedí que no. Mi mamá no la podía soltar. Por suerte, todo se resolvió y los cuatro llegaron a salvo hasta casa”. Finalmente, la abuela cruzó en auto con la niña en brazos.

 

Ahora, el mayor de sus hijos tiene 26 años, los dos hombres estudiaron business y la mujer cursa los estudios en veterinaria. Los tres son beneficiarios de DACA (Acción diferida para los llegados en la infancia). Aunque el programa contemplaba un permiso de viaje para salir de EUA, Donald Trump lo suspendió.  Verónica, a la distancia, mantiene unidos a sus hijos por un grupo de Whatsapp, pues cada uno vive de manera independiente. “Mi hija me preocupa mucho, pues la dejé cuando ella tenía 15 años. Ella sufrió demasiado cuando me deportaron. Ahora tiene un novio y un chamaco”. Para Verónica su hija aún es una niña, y aunque por teléfono, videollamadas y mensajes refuerza su vínculo de madre, eso no le es suficiente.

 

***

 

“Es frustrante tener lo que más quieres detrás de ese muro que es un monstruo que nos está comiendo cada día. Hemos entendido con el paso de los años que muchas no vamos a regresar, que nos vamos a quedar de este lado”, dice Yolanda Varona; quien, junto a  Verónica, es una de las miles de mujeres víctimas de un sistema poco sensible con las necesidades humanas. Ellas, representan a las miles de madres que todas las mañanas se levantan con la esperanza de poder volver a EUA para estar con sus hijos.

 

 

¿CÓMO FUE EL VOTO DE LOS MEXICANOS EN EL EXTRANJERO?

A pesar de las fallas del sistema del INE para registrar el envío de boletas y de las inconsistencias en el servicio de mensajería, estas elecciones mostraron la mayor participación electoral. AMLO fue el favorito del 65% de los votantes que viven fuera de México.

Más de medio millón de mexicanos en el extranjero cuentan con credencial de elector, pero solo 181 mil 256 solicitaron emitir su voto; de los cuales 98 mil 854 de ellos mandaron su boleta para ser contabilizada. Aunque en estas elecciones se incrementó el número de electores, aún falta incentivar a la gente a la participación y mejorar el sistema del INE.

 

77% del voto extranjero se realizó en EUA, al respecto Enrique Andrade, consejero electoral del INE, explicó que a pesar del número de votantes, el miedo de los ciudadanos mexicanos para recibir la boleta impactó en la participación electoral, “como sabemos no están pasando buenos momentos los mexicanos en Estados Unidos y probablemente el miedo a dar la dirección de casa, afectó a que hubiera más ciudadanos registrados”, comentó para el diario El Universal.

 

Parte de la falta de votantes ya registrados se debe al error en la entrega de boletas que, desde el mes de mayo, el INE reconoció. Según datos de los representantes de los partidos políticos, fueron 71 mil paquetes que tuvieron error en el nombre y 44 mil con error en el domicilio de entrega. Tal es el caso de Fernanda Castañón, residente de Houston, Texas desde hace cuatro años, quien a pesar de haber registrado su credencial a tiempo no recibió ninguna boleta electoral: “mis connacionales recibían las boletas y yo no. Entonces hablé al INE, y me informaron que el día en que solicité mi voto desde el extranjero el sistema no servía. Aunque en pantalla decía que la petición fue exitosa, no se registró y no recibí ninguna boleta. Me quedé sin oportunidad de votar”.

 

Además de las fallas en el sistema del INE, las boletas mal domiciliadas también fueron un problema recurrente. Jimena Nivón, residente en París, Francia, estuvo rastreando su paquete electoral para poder obtener su boleta, “estoy en un grupo de Mexicanos en París, leía que ya les había llegado a muchos y decidí hablar al INE para pedir mi número de guía. Por suerte, encontré el paquete a tiempo en una oficina de entregas. De no rastrearlo, lo hubieran mandado de regreso a México. Me sorprendió que viniera la boleta sin el crayón, pero que incluyera una tarjeta con el Estadio Azteca en 3D, una estampa que decía “yo voté por México” y una postal con un mexicano en EUA”.