Detectan a 19 migrantes con #Covid-19 en centro de detención en Nuevo México

Autoridades del Centro de Procesamiento del Condado Otero, informaron que diecinueve migrantes dieron positivo al coronavirus.

Diecinueve migrantes detenidos en el Centro de Procesamiento del Condado Otero, operado por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), han dado positivo al coronavirus, informaron funcionarios sanitarios de Nuevo México.

El diario The Albuquerque Journal publicó que los 19 casos habían sido incluidos previamente dentro del conteo total de contagios en los condados Otero y Doña Ana debido a un error de reporte. 

 


Hasta el sábado, las autoridades estatales de salud reportaron más de 4 mil 770 casos en Nuevo México. Cerca de 200 personas fueron hospitalizadas y al menos 191 han muerto, incluyendo 10 anunciadas el sábado.

Hasta ahora hay 198 pacientes hospitalizados con covid-19 y mil 268 se han recuperado, de acuerdo con el Departamento de Salud de Nuevo México.

La televisora de Albuquerque KOB reportó que Nuevo México podría recibir su primer suministro de medicamento antiviral remdesivir el lunes para tratar de acelerar el proceso de recuperación de pacientes con coronavirus. 

 

El senador estatal Martin Heinrich, en asociación con el Hospital de la Universidad de Nuevo México y el departamento de salud del estado, ha estado trabajando desde hace varias semanas para garantizar la obtención de esa medicina.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) emitió a principios de este mes una autorización de uso de emergencia para el fármaco experimental con el fin de que sea utilizado en el tratamiento de pacientes con covid-19. 

Piden diputados proteger a migrantes ante el Covid-19.

México está obligado a aplicar políticas migratorias que velen por los derechos de esta población indefensa frente a la pandemia del coronavirus; corre prisa contener contagios del Covid-19 sobre todo en las fronteras, advirtió el diputado federal Rubén Moreira Valdez, luego de proponer cinco medidas urgentes.

Implica salvaguardar la salud de todos los mexicanos: Rubén Moreira.

La primera, que la Secretaría de Relaciones Exteriores cierre la frontera norte y sur de México hasta el 30 de mayo, a actividades no esenciales, como el turismo y la recreación; la segunda, que la Secretaría de Salud envíe brigadas médicas a las casas de migrantes.

La tercera, al Instituto Nacional de Migración (INM) para que refuerce las medidas de prevención recomendadas por la autoridad federal sanitaria, habilite espacios físicos y personal especializado para la atención de posibles casos de coronavirus y la cuarta, que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos haga visitas humanitarias a estaciones migratorias y albergues.

Y la última compete nuevamente a la Secretaría de Salud para que, intensifique las acciones de vigilancia epidemiológica en comunidades rurales e indígenas del país, sobre todo las que concentran los mayores índices de pobreza y marginación.

Involucra a estados por donde también transitan los migrantes, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, que reúnen el 60% de la población en condiciones de pobreza, y el 20 en pobreza extrema, y a entidades como Puebla, Veracruz, Tabasco, Morelos, Tlaxcala, Campeche y Zacatecas, señaladas por el Coneval con indicadores de rezago y pobreza

El presidente de la Comisión de Asuntos Frontera Norte de la Cámara de Diputados, estimó que la emergencia sanitaria obliga a una evaluación objetiva del respeto y protección de los derechos humanos de las personas migrantes.

“En México hay más de 80 casas que brindan atención a migrantes en el norte, centro y sur del país; lamentablemente estos albergues no cuentan con el apoyo del gobierno, razón por la cual se complica cumplir con sus objetivos de asistencia y atención hacia aquellas personas que transitan por nuestro país, en busca de mejores condiciones de vida”, dijo Moreira Valdez.

Los albergues, recordó, son espacios de protección a los viajeros fatigados, enfermos, vejados o agredidos y siempre van a requerir de ayuda; falta voluntarios activos y profesionistas; así como una lista de donaciones en alimentos, ropa y zapatos, artículos de limpieza personal y de aseo, ropa de cama, colchonetas y cobijas, computadoras, teléfonos con crédito para llamadas y medicinas.

El legislador por el estado de Coahuila expresó: “los migrantes están forzados a vivir hacinados en cuartos que comparten entre 40 o 50 personas, amontonados en literas, sin acceso a la salud, alimentos y ahora con el riesgo de contagio”.

Articulo original en: https://www.forbes.com.mx/ninas-ninos-adolescentes-y-familias-migrantes-en-riesgo-ante-el-covid-19/

 

Un mundo de inmigrantes

Los movimientos de población en el mundo se llevan produciendo desde el inicio de los tiempos, y ni siquiera el auge de los estados y las fronteras han supuesto un freno en este proceso.

 

 

Por ello, hay países que en la actualidad tienen enormes comunidades de inmigrantes, algunos de ellos suponiendo la mayoría de la población total.

 

Fuente: https://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25730&LangID=S

Libera EU a migrantes por caso de Covid-19

Según la información provista por la filial en Denver del Comité de Servicio de Amigos Americanos (AFSC), 60 mujeres y 30 hombres inmigrantes salieron entre el martes pasado y el viernes del centro de detención del ICE en Aurora, al este de Denver.

Después de que el ICE, Servicio de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, en inglés) confirmase el contagio por COVID-19 de uno de sus agentes en una cárcel en Colorado, casi un centenar de indocumentados alojados ahí quedaron libres "por razones humanitarias".

Se anticipa que más inmigrantes quedarán libres en los próximos días.

 

Crédito: Aurora ICE Proccesing Center / Facebook

La cárcel, operada por la empresa privada GEO Group, ha enfrentado cuestionamientos durante los últimos dos años por la situación sanitaria.

El pasado martes 17 de marzo el ICE anunció que 10 personas detenidas en el centro de Aurora estaban en cuarentena "por posible exposición al Covid-19".

A diez días de esa notificación, se desconoce la situación actual de esos reclusos en cuarentena y sólo se indicó que el agente contagiado "cumplía responsabilidades de escritorio" y no estaba en contacto con los migrantes.

Pero, según uno de los indocumentados que este viernes quedaron en libertad, dentro de la cárcel de GEO no se estarían tomando las medidas necesarias para impedir nuevos contagios.

"GEO no les da pruebas a las nuevas personas ni mantiene a las personas separadas. Si nos infectamos, es por el mal manejo dentro de ese centro", afirmó en declaraciones, Iván (un seudónimo).

Aunque ya en libertad, expresó su temor de haberse contagiado.

"Colocaron a personas de afuera directamente con nosotros, a pesar de tener (celdas) vacías", dijo.

Según datos oficiales, la cárcel de GEO alojaba a principios de semana a unas 650 personas, menos de la mitad de la capacidad total de mil 500, número que se alcanzó durante el primer cuatrimestre del año pasado.

En cuanto a los liberados, AFSC y la Alianza Popular de Colorado (COPA) comenzaron a ofrecerles ayuda para estar en contacto con sus familias (muchos de ellos habían llegado desde centros de detención cercanos a la frontera con México) o para acceder a cuidados médicos o recursos básicos.

Además, un legislador anunció que pedirá apoyo en el Congreso para una ley en favor de una liberación limitada de indocumentados y "mejores condiciones" para aquellos que permanezcan encarcelados.

Difícil panorama para nuestros hermanos migrantes en EUA.

 

Fuente: https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?urlredirect=https://www.reforma.com/libera-eu-a-migrantes-por-caso-de-covid-19/ar1906720?referer=--7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a783a--

El Gobierno de México ha facilitado el regreso a casa de más de 6 mil mexicanos

El Gobierno de México reitera su compromiso de proteger a los mexicanos que se encuentran en el exterior, así como ratifica su plena voluntad y dedicación para redoblar esfuerzos asistiendo a las personas mexicanas que deseen regresar a nuestro país frente a la pandemia del COVID-19.

 

 

Las embajadas y consulados de México en el exterior continuarán llevando a cabo sus tareas al máximo de sus facultades y posibilidades operativas, para asistir a todas aquellas personas mexicanas que decidan o se vean obligadas a permanecer temporal o permanentemente fuera de territorio nacional, observando los protocolos sanitarios locales y en el marco de crecientes limitantes de movilidad.

La Secretaría de Relaciones Exteriores seguirá apoyando los esfuerzos de facilitación de traslados y repatriación bajo diversos esquemas, como la colaboración con aerolíneas y compañías de chárter para abrir espacios en distintos vuelos. Asimismo, se mantiene un diálogo fluido con países que han decretado la suspensión de sus operaciones aéreas para facilitar la salida de personas mexicanas. Lo anterior, en virtud de que los permisos de sobrevuelo y las medidas sanitarias de contención son decididas de forma soberana por cada país.

Desde hace dos meses que inició la contingencia derivada del Coronavirus hasta la fecha, la SRE ha facilitado el traslado de más de 6 mil mexicanos que han regresado a casa: 580 desde Asia-Pacífico, 540 desde África y Medio Oriente, 2 mil 152 desde América Latina y el Caribe y 2 mil 920 desde Europa. Tanto en sus lugares de origen, como a su llegada, se han seguido los protocolos sanitarios correspondientes.

La Cancillería mantiene activa la plataforma de atención a turistas mexicanos en el exterior afectados por COVID-19: https://extranet.sre.gob.mx/proteccionCOVID19

El Gobierno de México reitera el llamado a las personas mexicanas a evitar viajes internacionales no esenciales. Asimismo, solicita que quienes tengan la intención de regresar a territorio nacional, en el corto plazo, utilicen las opciones comerciales aún disponibles desde algunos países. Las complicaciones y prohibiciones de transporte internacional aumentarán durante los próximos días y semanas.
 
El Gobierno de México respalda las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud ante el COVID-19 y hace un llamado a la comunidad internacional para su cumplimiento de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional. Mayor información sobre el COVID-19 se encuentra disponible en el sitio: https://coronavirus.gob.mx/

 

Suspenden emisión de pasaportes por fase 2 de COVID-19 en México

La SRE suspende temporalmente la emisión de pasaportes del 27 de marzo al 19 de abril. Solo se atenderán casos de emergencia justificados.

 

En el marco del anuncio oficial del Gobierno de México respecto de la declaración de la fase 2 de la contingencia sanitaria del COVID-19, se comunica que el servicio de emisión de pasaportes en todas las delegaciones metropolitanas y foráneas del país quedará suspendido del 27 de marzo al 19 de abril de 2020, quedando a disposición del público el correo electrónico dgdelegaciones@sre.gob.mx y el centro de contacto telefónico 800 801 07 73 para la atención única de emergencias acreditadas.

 

 
Se informa a los solicitantes en general que el pago de derechos efectuado para el trámite de pasaporte tiene una vigencia de cinco años a partir de la realización del mismo.
 
 
Las nuevas citas en calendario disponible, se harán de conocimiento en su oportunidad.

 

La Secretaría de Relaciones Exteriores ratifica su compromiso con la sociedad y con los servidores públicos de la misma.

 

 


 

 

La SRE indicó que las citas que ya se tenían previstas para el periodo del 27 de marzo al 19 de abril serán reprogramadas, por lo que los solicitantes serán informados acerca de estos cambios en cuanto sea posible.

 

MIGRANTES: TEMA CENTRAL DEL DEBATE

En medio de ataques entre un candidato y otro, la migración ganó como el tema principal durante el segundo debate presidencial. ¿Fueron suficientes las propuestas de los candidatos? ¿Responden a las necesidades de la comunidad binacional?

 

Redacción/América sin Muros

 

Desde Tijuana, Baja California, los cuatro candidatos a la presidencia participaron en el segundo debate presidencial. Los temas se dividieron en tres bloques: Comercio exterior e inversión, seguridad fronteriza y combate al crimen trasnacional y derechos de los migrantes. Sin embargo, la discusión se centró en la protección y respeto al migrante, tanto en México como en Estados Unidos. En este tema, les presentamos algunas de las promesas y puntos más importantes de cada candidato.

 

 

Andrés Manuel López Obrador

Morena-PT-PES

 

Foto: Forbes

 

  • Impulsar que los 50 consulados de México en Estados Unidos se conviertan en procuradurías para la defensa del migrante.
  • Designar a Alicia Bárcenas como embajadora de México ante la ONU.
  • Llamar a la reconciliación al interior del país: “Justicia, no venganza”.

 

Ricardo Anaya

PAN-PRD-MC

 

Foto: Forbes

 

  • Garantizar la representación de migrantes en el Congreso de la Unión.
  • Trabajar a favor de los “dreamers” para evitar que sean sujetos de deportación.
  • Duplicar los recursos para los consulados, poner énfasis en la protección jurídica de migrantes y dar prioridad al principio de la unión familiar.
  • Crear una iniciativa integral para que los deportados encuentren mejores condiciones y puedan reinsertarse en la vida laboral y comunitaria.

 

 

José Antonio Meade

PRI–PVEM-PANAL

 

Foto: Forbes

  • Trabajar con las comunidades de migrantes mexicanos en EUA para defender sus derechos.
  • Trabajar con alcaldes y gobernadores estadounidenses para evitar deportaciones de migrantes, y en caso de ser deportados, buscar la reinserción social en el país.
  • Ofrecer empleo, crédito, afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social, entre otras propuestas, para los deportados.

 

 

 

Jaime Rodríguez Calderón

Independiente

 

Foto: Forbes

  • Buscar contener el tráfico y el tránsito de los migrantes centroamericanos.
  • Dedicar más recursos presupuestales para la frontera sur.
  • Dedicar el 5% de las remesas que envían desde el extranjero para defensa de los migrantes y sus familias.

 

DEPORTADO DOS VECES, UN HOMBRE LUCHA PARA AYUDAR A SU FAMILIA A SOBREVIVIR

Óscar Gil-García

Durante más de una década documenté la deportación de un hombre, el impacto que tuvo en su familia y su eventual regreso a Estados Unidos.

 

Hice esto como parte de mis estudios de la migración de refugiados indígenas mayas de Guatemala a México y Estados Unidos. Mi narración de la historia de este hombre, a quien llamaré Alex para proteger su identidad, se publicará próximamente en la revista Representations. Creo que puede ayudar a arrojar luz sobre las consecuencias humanas de las deportaciones y las separaciones familiares, y los enormes riesgos que los deportados están dispuestos a asumir, independientemente de las barreras, los muros y el peligro de reunirse con sus familias.

Esta es la historia de Alex.

 

 

En 2017 hubo más de 164,586 deportaciones desde Estados Unidos a México. | Crédito: Justin Sullivan / Getty Images

 

Una redada de inmigración

Alex nació en un asentamiento de refugiados en Chiapas, México. Su familia es una de los más de 200 mil guatemaltecos que huyeron de una guerra prolongada, apoyada por los Estados Unidos y sus aliados, que en gran parte tuvo como objetivo a los indígenas en Guatemala. En México, las barreras para obtener un estatus legal excluyeron a los refugiados del empleo formal. Para mejorar la situación de su familia, él decidió entrar a los Estados Unidos a través de un traficante de personas, a menudo conocido como “coyote”, en el año 2000. Trabajó en una planta empacadora de carne y envió dinero para ayudar a sus padres en México.

Dos años más tarde, Alex se enamoró de su esposa, a quien nos referiremos como Graciela, una ciudadana guatemalteca. Ella llegó a Estados Unidos en 1999, también con la ayuda de un coyote, para unirse con sus padres, quienes la inscribieron en la escuela primaria. Graciela también se enamoró, y en 2002 decidió renunciar a su último año de la preparatoria para estar con Alex. Un año después, Graciela dio a luz a su primer hijo.

En diciembre de 2006, Alex fue deportado sin audiencia, una violación a las leyes internacionales de derechos humanos, en una de las redadas de inmigración más grandes de la historia de Estados Unidos. Fue separado de su esposa y de su hijo de 3 años. La separación familiar debido a la deportación es común. También es una violación de la Convención Americana de Derechos Humanos. El artículo 17 de la Convención, firmado por Estados Unidos en 1969, establece que: “La familia es la unidad natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y el estado”. La declaración de este principio subraya cómo la deportación viola uno de los derechos fundamentales protegidos por la Convención – los derechos a la familia.

De regreso en México, Alex se enfrentó a la falta de oportunidades de trabajo, agravada por la discriminación racial hacia los pueblos indígenas. Mientras tanto, Graciela enfrentó inestabilidad económica en Estados Unidos. Aun sin los ingresos de Alex, ella le aconsejó a él que se quedara en México, debido a su miedo a más redadas y la preocupación por el aumento de la criminalización para castigar la migración no autorizada. Además, bajo las prioridades iniciadas en la administración de George W. Bush, la entrada y el reingreso ilícito iniciaría una nueva era en la criminalización de la migración que involucraba la creación de nuevas clases de ‘delitos graves’ que se aplican solo a los no ciudadanos.

Seis meses después, la esposa de Alex y su hijo se reunieron con él en Chiapas, México, convirtiéndose en lo que a menudo se conoce como deportados  ‘de facto’. Los estudios han identificado cómo los deportados enfrentan el estigma y la discriminación a su regreso. Los orígenes nacionales, las habilidades lingüísticas y las presunciones de por qué uno fue deportado pueden convertirse en factores importantes en la reintegración en los países de origen o los países de cónyuges o padres. Por ejemplo, Graciela es de nacionalidad guatemalteca y no podría buscar empleo legal en México.

A pesar de su reunificación, la familia de Alex continuó enfrentando dificultades significativas en México. Un amigo de Alex, un coyote, le informó que podría ganarse un sueldo decente trabajando como coyote y permanecer cerca de su familia. Alex decidió explorar esta alternativa.

 

 

La deportación viola uno de los derechos fundamentales protegidos por la Convención: el derecho a la familia. | Crédito: Getty Images

 

Migración clandestina

La participación de Alex en una red de contrabando de personas acarreó enormes riesgos. Un día, por ejemplo, una banda armada rodéo a un grupo de inmigrantes que él llevaba a través de la frontera entre México y Estados Unidos, y se quedaron con sus pertenencias. Alex corrió hacia el desierto y escapó al lado estadounidense de la frontera.

Después de una noche en el desierto sin comida ni agua, Alex regresó a México. Más tarde se enteró de que la banda había tomado como rehenes a los migrantes, pero que fueron liberados después de que sus parientes en Estados Unidos pagaran un rescate con una cantidad de dinero no revelada. Alex regresó a casa e informó a su esposa y a sus padres del incidente. Todos insistieron en que ya no continuaría trabajando como coyote.

Una gran cantidad de investigaciones documentan cómo la militarización de la frontera entre México y Estados Unidos ha llevado a una militarización y reorganización de las organizaciones del narcotrafíco. Los cárteles de drogas pueden interferir en las redes de contrabando, lo que hace que los migrantes sean aún más  vulnerables a los ataques o que sean obligados a transportar drogas. La académica Laura Ortiz argumenta que la creciente participación de coyotes impostores, que reclutan migrantes solo para extorsionarlos, ha ayudado a reforzar las percepciones dominantes sobre el contrabando de personas como algo relacionado con el tráfico de drogas. A pesar de esta percepción dominante, el profesor Simón Pedro Izcara Palacios sostiene que el tráfico de personas y el tráfico de drogas son operados por diferentes grupos. Los cárteles de drogas no están directamente involucrados con el tráfico de personas, sino que extorsionan a los contrabandistas de personas. De hecho, Alex identificó cómo los cárteles presionaron a los coyotes para que pagaran una tarifa de usuario por cruzar la frontera entre Sonora y Arizona. La falta de pago puede generar violencia.

El riesgo de violencia en el trabajo de coyote, junto con la ausencia de oportunidades de trabajo viables en Chiapas, llevó a Alex y a su esposa, ahora con cuatro hijos, a hacer planes para unirse con sus parientes en Estados Unidos en 2015. Aunque el padre de Graciela es residente permanente de Estados Unidos, no pudo respaldarlos a través de lo que los políticos denominan ‘migración en cadena’ porque no cumplío con los criterios de ingresos anuales: no menos del 125% del nivel federal de pobreza. Sin opciones legales, Alex pagó 3 mil 500 dólares a un compañero coyote para llevar a su esposa e hijos a la frontera. Esta persona los condujo con éxito a un lugar en la frontera entre Sonora y Arizona, donde funcionarios de inmigración estadounidenses capturaron y luego liberaron a los migrantes.

Graciela y sus hijos se entregaron a la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos. Debido a la nueva proteccion legal para familias y niños en EUA, ella y sus hijos fueron liberados luego de una noche de detención. El gobierno estadounidense presentó un proceso de deportación; y para brindar la oportunidad de comparecer ante un juez de inmigración para adjudicar su caso, Graciela y sus hijos recibieron alivio de deportación.

Para ayudar a financiar el cruce de su familia, Alex decidió hacer un último cruce clandestino con ocho migrantes en el corredor Sonora-Arizona. Horas después de comenzar su viaje, hombres fuertemente armados los capturaron y los mantuvieron como rehenes en un edificio apartado. Se solicitó un rescate a los familiares estadounidenses por cada migrante. A pesar de la oferta de Graciela de pagar el rescate por su liberación, sus captores se negaron. En su lugar, Alex permaneció cautivo durante varias semanas y fue torturado físicamente.

En un momento, él escapó de sus captores, pero estaba atrapado en el desierto de nuevo. Sin comida ni agua, se entregó a agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, quienes documentaron las heridas físicas que sufrió por su prolongada tortura y lo detuvieron.

 

Pocas opciones

La entrada no autorizada previa de Alex provocó lo que se denomina ‘restablecimiento de deportación’, una disposición de la reforma migratoria de 1996 que restituyó la orden de expulsión de 2006. A pedido de su familia, localicé y pagué el costo de un abogado. Debido a que Alex expresó un temor fundado de persecución o tortura al regresar a México, su abogado le aconsejó que solicitara una “retención de deportación” o protección bajo la Convención contra la Tortura. A diferencia del asilo, ninguno de estos remedios ofrece un camino hacia el estatus de residente permanente.

Además, la solicitud habría requerido que Alex permaneciera detenido, potencialmente de seis meses a un año, durante la resolución de su caso. Los académicos han notado cómo la detención prolongada puede exacerbar el estrés postraumático y otros daños que los solicitantes de asilo y sus familias pueden haber sufrido en sus propios países. Otros han identificado cómo la detención prolongada compromete las protecciones del debido proceso que violan las leyes internacionales de derechos humanos y obligan a los migrantes a rendirse a la deportación. Varios han identificado cómo las deportaciones pueden ser equivalentes a una sentencia de muerte.

Su familia temía que él también fuera asesinado después de la deportación y le suplicaba que permitiera que el abogado resolviera su caso. Alex comparó sus opciones y rechazó el asesoramiento legal. Luego del final de su sentencia y deportación, regresó a Chiapas. En un mes hizo arreglos con otro coyote y pagó 7 mil dólares para cruzar a través de la frontera entre Chihuahua y Texas. Al igual que la mayoría de los que intentan reingresar después de una detención, tuvo éxito, y ahora se reencuentra con su esposa y sus hijos en Estados Unidos.

 

Reunificación familiar

Alex dice que nunca quiso ser coyote. Su historia brinda la oportunidad de comprender las complejas motivaciones que impulsan el reingreso no autorizado de padres deportados con familiares en Estados Unidos. En un informe del 2009 del Departamento de Seguridad Nacional indica que el 21% de las personas que reingresan son aquellas sin un hijo nacido en Estados Unidos, mientras que más de un tercio de los reingresos son de padres de niños ciudadanos de EU. Los académicos también han demostrado que los deportados como Alex que están separados de sus familias en Estados Unidos, tienen más probabilidades de migrar nuevamente que aquellos sin vínculos familiares.A medida que el país considera reformar la política de inmigración, es importante recordar que las estrategias de disuasión son ineficaces para reducir la intención de emigrar, particularmente entre aquellos con familiares en Estados Unidos. Los muros o incluso las celdas de detención no son competencia a la hora de desmotivar a las personas que poseen experiencia directa con crimen y violencia, que tienen reclamos de miedo creíbles y aquellos separados de sus familias en los Estados Unidos.En 2017, dos años después de la reunificación de la familia de Alex en Estados Unidos, Graciela compareció ante el tribunal para su audiencia de inmigración y el juez presentó una orden de deportación. Al igual que otros retornados y recién llegados no autorizados, ambos enfrentan la amenaza de la deportación. Hasta que se ratifiquen los protocolos internacionales sobre la protección de los migrantes y sus familias, Estados Unidos continuará generando familias o personas no autorizadas a entrar al país que estarán en riesgo de deportación en los años venideros.

 

 

*Óscar Gil-García es catedrático de la universidad de Binghamton en Nueva York, experto en migración internacional, con enfoque en México, Centro América y EE.UU.

DEFENSOR DE MIGRANTES SALE DEL PAÍS POR AMENAZAS

El hermano José Filiberto Velázquez, que ha dirigido hasta ahora el albergue de Hermanos del Camino en Ciudad de México, seguirá su labor de apoyo a los migrantes desde Estados Unidos.

 

El hemano José Filiberto junto al padre Alejandro Solalinde en una marcha por los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. | Fotos cedidas por el hermano José Filiberto Velázquez.

                                                                             

Redacción  │ América Sin Muros

Esta semana, después del asesinato de dos curas en el Estado de Guerrero, y tras varias amenazas contra su vida, el hermano José Filiberto Velázquez tomó la decisión de abandonar el país. Tras varios años trabajando en favor de los migrantes y como responsable del albergue de Hermanos del Camino en Ciudad de México, Velázquez abandonará mañana el país para instalarse en Minnesota, Estados Unidos, donde continuará su labor de apoyo a los migrantes. “Estamos en un momento en el que México es un terreno inseguro para periodistas y defensores de derechos humanos. Para atender a los migrantes necesitamos una coordinación bien planeada y con recursos asegurados, y eso aún no existe”, asegura el religioso.

El hermano está al tanto de las cifras: durante el mandato de Enrique Peña Nieto se han registrado 106 asesinatos y 81 desapariciones de defensores de derechos humanos en México, según cifras de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos. La misma Red ha documentado al menos 13 casos de agresiones a defensores de migrantes en los últimos meses, y ha alertado del aumento de las agresiones, intimidación y criminalización a los mismos. A eso se suma que en los últimos cinco años han muerto asesinados 21 curas en México, una cifra récord.

Velázquez había acompañado a las familias de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa durante meses, y el 17 de enero fue acusado por el Gobierno de Guerrero de liderar la jornada ‘Justicia y Dignidad más 43’, que terminó con un grupo de jóvenes que vandalizó el Palacio de Justicia de Iguala. Ese es el principal detonante de su salida, cuenta el hermano, que siente que el gobierno estatal está tratando de acusarlo de forma arbitraria. “En Guerrero ya saben quién soy, con quiénes estoy y como está la situación ─advierte─. Varias organizaciones me han aconsejado que abandone por ahorita la lucha en Guerrero hasta que pueda tener más condiciones de seguridad o hasta que cambie el escenario político”.

 

Velázquez fue acusado de liderar los actos vandálicos ocurridos contra el Palacio de Justicia de Iguala el pasado 17 de enero.

 

A eso se suman las amenazas que ha recibido por parte de expandilleros que le exigían que les ayudara a regularizar su situación legal en México. Durante la última caravana del Viacrucis Guadalupano Migrante Solidario, el pasado noviembre, José Filiberto acompañó durante un tramo a los migrantes que transitaron de Tapachula hasta Tijuana. A su llegada a Ciudad de México, el hermano pidió ayuda para que muchos de ellos pudieran obtener documentos y transitar por el país sin peligro de ser detenidos. Pero entre ellos, había migrantes a quienes por sus antecedentes o porque siguen en las maras, se les negó la visa humanitaria, relata Velázquez. “Yo ni siquiera sabía que en la caravana venían personas con otras intenciones, y ahí es donde existe el riesgo en la atención a los migrantes ─cuenta─. Recibí amenazas de algunos de ellos que pensaron que era yo quien tenía que solucionar esta situación”.

 

Seguir ayudando en EU

 

Velázquez junto a la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta, compuesta por migrantes que apoyaron tras los sismos de septiembre.

 

El hermano José Filiberto se hizo conocido por liderar un grupo de migrantes y refugiados centroamericanos que conformaron una brigada migrante de apoyo a los damnificados de los sismos del 7 y el 19 de septiembre de 2017 en Oaxaca y Ciudad de México. A través de la llamada Brigada Humanitaria de Paz Marabunta, los migrantes apoyaron a decenas de familias de comunidades afectadas: removieron escombros, participaron en rescates y contribuyeron a la reconstrucción de algunas casas. “Nosotros sabemos lo que es no tener nada, vamos de camino. Ahora hay muchos que lo han perdido todo y están como nosotros, ¿cómo no íbamos a ayudar?”, decían los migrantes cuando hablaban con los vecinos de Ixtepec frente a sus casas derribadas.

Para el hermano, ese fue un punto de partida que no pretende abandonar en Estados Unidos. “Vamos a llegar a Minnesota, donde hay una comunidad grande de migrantes de México y Centroamérica y existe una tradición hospitalaria con los migrantes que se ha visto afectada por las nuevas políticas del presidente. La idea es poder vincular a los migrantes, crear redes de apoyo y desarrollar proyectos que puedan funcionar en EU y en México”.

El hermano espera poder superar el asistencialismo para crear proyectos a largo plazo que permitan a los migrantes que llegan a México encontrar trabajo a través de vinculaciones con empresas. “Yo veo esto como una oportunidad de crecimiento personal; quiero crear una red internacional de ayuda para dos grupos específicos: los desaparecidos y los migrantes”, resume Velázquez.

 

José Filiberto junto a una de Las Patronas, en Veracruz, conocidas por su labor humanitaria de apoyo a los migrantes que viajan en La Bestia.

EL MITO DEL BUEN INMIGRANTE ABRE UNA BRECHA ENTRE LOS DREAMERS

La comunidad está dividida entre los que piensan que solo vale la pena luchar por una protección para los beneficiarios del DACA y los que creen que es el momento de buscar un Dream Actque cobije a los casi 11 millones de indocumentados que hay en EU.

 

Irene Larraz │ América Sin Muros

Un comentario en el grupo de Facebook DACA "Dreamers" Only desata la discordia: “¿Cuándo se convirtió DACA en la opción para subirse al carro de una reforma migratoria más amplia? (DACA) se puso en marcha para ayudar a los jóvenes, personas que llegaron al país cuando eran niños. Me molesta que estas organizaciones de reforma migratoria más amplias estén promoviendo, sin saberlo o quizás tácticamente, una ‘Dream Act’ limpia, mientras sacrifican la vitalidad de 800,000 dreamers. Sí, queremos que nuestros familiares y amigos sean legales, pero si piensan que es malo ahora, vamos a estar en un torbellino de mierda cuando estemos desempleados, indocumentados de nuevo y no podamos hacernos cargo de nuestras familias. ¡Despierta!”, señala uno de los participantes.

Decenas de comentarios le siguieron, la mayoría alegando que esta es la oportunidad de los dreamers para reclamar una reforma migratoria que legalice a los 11 millones de migrantes indocumentados y no solo a los beneficiarios de DACA. Una persona agrega: “Ustedes son inmigrantes indocumentados con el privilegio de DACA, pero aun así indocumentados. Así que paren con la mierda divisiva. Es todos o ninguno. Yo también tengo DACA, pero no voy a vender a mi gente solo para conseguir un pedazo del pastel”.

Ahora, la lucha de los dreamers parece dividida entre aquellos que aspiran a conseguir un Dream Act que respalde a los casi 11 millones de indocumentados que hay en EU, y los que creen que siendo ‘realistas’ es mejor aceptar un nuevo DACA para los 800,000 beneficiarios.

 

Jóvenes participando en el Immigrant Youth Rally en contra de la deportación frente al Capitolio el 7 de diciembre.

 

El mito del ‘buen migrante’

Lo cierto es que mientras el programa DACA protegía a 800,000 jóvenes que por primera vez podían trabajar de forma legal y tener una licencia de conducir en Estados Unidos, otros 10 millones de inmigrantes seguían bajo las sombras, con miedo hasta de tener una vida normal. Poco a poco se fue creando un discurso que enfrentaba la retórica del ‘buen migrante’ (el joven trabajador, educado y productivo), frente al ‘mal migrante’ (el criminal, el que roba trabajos, el que ocupa los servicios de la seguridad social).

“Los trajeron cuando eran niños, no los culpen a ellos; culpen a sus padres, ellos solo eran niños inocentes”, comenzaron a argumentar algunos. Muchos lo repitieron, la mayoría sin saber que mientras defendían a los dreamers y formaban una imagen de ciudadanos idílicos en torno a ellos, estaban hipotecando el futuro de sus padres.

Para el periodista Jose Antonio Vargas se resume así: “Para ser elegibles, pedimos a los beneficiarios del DACA no solo que vayan a la universidad o que se alisten al ejército. También les pedimos que señalen con un dedo a sus padres, que arriesgaron todo para traerlos o enviarlos a Estados Unidos para que estuvieran a salvo”.

Sin embargo, muchos piensan que en este momento es inviable lograr la legalización de 11 millones de personas. Menos aun considerando que los republicanos tienen mayoría en el senado, y bajo la administración Trump. Entre todos debaten si lo egoísta es no luchar por legalizar a todos o tratar de hacerlo cuando podrían salvar a 800,000 de la deportación.

El problema, como explica una beneficiara de DACA que prefiere mantener su anonimato, es el siguiente: “Yo me di cuenta de que ningún programa o ‘protección’ que el gobierno nos ofrece vale lo suficiente la pena como para criminalizar a nuestros padres, nuestros vecinos, aquellos que tomaron la difícil decisión de dejar su hogar para encontrar las oportunidades que su propio país no podía ofrecerles”.

Su reflexión continúa así: “Yo no soy mejor o peor que los otros 10.2 millones de migrantes indocumentados que no recibieron esta protección en primer lugar. No soy el ‘buen inmigrante’. No soy el dreamer. Nuestros padres, nuestras familias, aquellos que tomaron la decisión de venir a un país en el cual les criminalizan, ellos son los dreamers originales. No nosotros”.

 

Un grupo de dreamers, acompañados por el representante Luis Gutierrez, protestaron para pedir al Congreso que encuentre una solución que les brinde un estatus legal.

 

Moneda de cambio

En los últimos meses, ante las negociaciones en el Congreso para aprobar una ley que dé amparo a estos 800,000 jóvenes, se ha popularizado la expresión ‘bargaining chip’ para referirse a los dreamers que están siendo utilizados como moneda de cambio. Adrian Reyna, líder de la organización United We Dream en Oakland, advirtió: “No seremos fichas en la negociación para la agenda de Trump”, y varias figuras políticas secundaron la idea. “Es reprensible tratar a niños como parte de un negocio. Los dreamers americanos no son negociables”, publicó la legisladora Nancy Pelosi en un tuit. “Los dreamers no son moneda de cambio para el muro ni deportaciones inhumanas”, añadió el senador Chuck Schumer.

Sin embargo, hasta esa postura de defensa por parte de los demócratas parece estar bajo cuestionamientos: “Argumentando que los beneficiarios del DACA se han ganado su lugar en América, los demócratas y otros implican que la mayoría de los inmigrantes indocumentados no lo han hecho”, escribió Gaby Del Valle en The Outline, donde añadió que el DACA distrajo de la deportación de 2,5 millones de otros migrantes por parte de Obama.

“El presidente Obama y sus colegas que han salido en apoyo han estado en verdad promoviendo la dicotomía del ‘buen inmigrante’ versus el ‘mal inmigrante’”, agregó Janet Perez, organizadora del grupo de presión New York State Youth Leadership Council. “Deberíamos ser vistos como humanos esperando sobrevivir. Solo queremos lo básico, poder trabajar, poder vivir sin ansiedad, sin ser separados de nuestras familias”, añadió.

El año pasado, el libro ‘El buen inmigrante’ puso en la mira la discriminación que padecen los migrantes en un país mayoritariamente blanco, como es Inglaterra, y a través de 21 ensayos, los autores exponen los problemas que enfrentan al ser discriminados. Nikesh Shukla, editor del libro, concluye así: “Todos nosotros somos malos migrantes hasta que nos probamos a nosotros mismos que es de otra manera”.

 

En los últimos meses las protestas para pedir una solución se han multiplicado en diferentes ciudades de Estados Unidos. En la imagen, una protesta coauspiciada por la Asian American Federation en Nueva York.