CDMX: POCO EMPÁTICA CON LOS MIGRANTES

Preocupante el estado de derecho de la población móvil en la entidad del país, se le compara con ciudades fronterizas en situación de crisis, como Tapachula o Tenosique.

Mónica Vázquez | América Sin Muros

Más de 6 millones de personas transitan por la CDMX cada año, procedentes de la República Mexicana y del extranjero, 

según datos del Instituto Nacional de Migración. Las cifras poco indican sobre el destino que tienen estas personas, si son migrantes de tránsito o si llegaron para instalarse. Mucho menos se sabe sobre la cantidad de gente que sin documentos habita en la ciudad. Esta falta de reconocimiento a las poblaciones móviles ha derivado en una carencia de programas de apoyo y en una discriminación a este núcleo. Para levantar la voz, distintas organizaciones de la sociedad civil se reunieron en una de las oficinas de campaña, ubicadas en Ejército Nacional, del partido político Morena para dar a conocer las necesidades más urgentes.

Fueron dos las propuestas escritas que se presentaron: “Agenda Migrante”, documento que integra las preocupaciones en el tema, de más de 600 organizaciones, entre ellas América Sin Muros y Deportados Unidos en la Lucha, ambas presentes; y “Una propuesta desde la sociedad civil para una agenda progresiva por la movilidad humana en la CDMX”, presentada por CAFEMIN, Casa Tochán, Estudios Fronterizos, Sin Fronteras, Migrantólogos, entre otras.

Almudena Ocejo Rojo y Jaime Morales por parte del equipo de Claudia Sheinbaum, aspirante a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, por parte del partido Morena, recibieron los documentos y aseguraron que de resultar electa la candidata, será una “garante de los derechos de la población”. Ante esta promesa de campaña, los presentes expusieron a detalle los puntos pendientes por resolver en materia de migración.

Promesas incumplidas

La CDMX se convirtió oficialmente en "santuario" para migrantes el pasado 2017. “La situación migratoria no será motivo alguno de desigualdades, inequidades ni discriminación”, indica el acuerdo presentado por el entonces jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. Sin embargo, pocos son los derechos otorgados a la comunidad binacional y los migrantes de otros países.

Ante esta situación, Kino Miquirray, Presidente de América Sin Muros destacó que: “es importante crear empleos para las poblaciones que llegan a la ciudad. Se necesitan más estímulos fiscales, apoyos y una sólida estructura para la capacitación de las personas que llegan del extranjero o los retornados”. Durante la reunión, también se realizaron distintas propuestas a nivel estructural y de derechos, entre los que destacan la armonización de marcos jurídicos, programas sociales, trámites y servicios, atención de calidad, información estadística, derecho de identidad, justicia, salud, trabajo, vivienda, educación, inclusión y acciones contra la discriminación.

“Somos destino, tránsito y retorno de poblaciones. No se reconoce a todas estas personas, en cambio, hay políticas de rechazo. Se necesita una agenda integral que identifique los distintos perfiles y roles de los migrantes”, comentó Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante.

Para concluir esta mesa de diálogo, convocada por la sociedad civil, Kino Miquirray recalcó la importancia de generar oportunidades laborales en zonas de emigración para que la gente no tenga necesidad de irse de México; también, invitó a la comunidad de deportados a que, a pesar de las adversidades vividas, “quieran a su propio país”.

Algunos de los temas sobresalientes que fueron analizados en la reunión:

Vivienda: Crear un modelo de recepción para los albergues que reciben migrantes y repatriados. Desarrollar planes a largo plazo para dar un techo a la comunidad.

Reconocimiento estadístico: Los migrantes no están en las estadísticas, por lo que no se puede dar un índice de interculturalidad. Reconocer que no solo existe población centroamericana en México, también hay africana, haitiana, hindú, entre otras.

Identidad jurídica: Generar documentos válidos en la administración pública.

Salud: Crear jornadas para el acceso a la salud física, mental y padecimientos específicos. Se necesitan aliados institucionales para canalizar a personas con problemas avanzados.

Laboral: Ampliar programas de capacitación, incubación de empresas y convenios de colaboración.

Educación: Informar a la población que la revalidación de sus estudios en México no requiere apostilla. Certificar los oficios que la comunidad binacional realizaba en EUA.

Servicios: Mejorar la atención de la administración pública. Existen más de 100 programas de apoyo a la población en la CDMX, solo 9 incluye a la población migrante. Incluso, los funcionarios no conocen los propios documentos de identificación de los migrantes. 

Organizaciones de la sociedad civil se reunieron con el equipo de campaña del partido Morena para dar a conocer las necesidades más urgentes de la comunidad migrante.

Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo y Kino Miquirray, Presidente de América Sin Muros.

Ana Laura López, del colectivo Deportados Unidos en la Lucha y Eunice Rendón, de Agenda Migrante.

Almudena Ocejo Rojo y Jaime Morales por parte del equipo de Claudia Sheinbaum, del partido Morena.

Integrantes de la agrupación política Fuerza Migrante.

 

¿A QUÉ SE DEDICA UN MIGRANTE EN MÉXICO?

“Conseguir empleo siendo Migrante en México” fue el tema de la segunda sesión de Diálogos Migrantes, organizado por América Sin Muros, de la mano de El Colegio de México.

 Mónica Vázquez Ruiz América Sin Muros

“Uno no elige dónde nacer”, son las palabras que Denis Ramos utiliza para explicar la poca fortuna que tuvo en su país natal,

Honduras, y la discriminación que sufre cuando busca empleo a causa de su nacionalidad. Con voz cortada, Denis recuerda los eventos de violencia que sufrió cuando era corresponsal del Canal 35 de las Noticas de Colón, en su país natal. Él fue agredido y hostigado por policías debido a las denuncias sociales que realizaba. Ante la violencia insostenible decidió huir de su país y migrar a México. El viaje fue difícil, pero su estancia ha sido aún peor. Cuando Denis recuerda su llegada a la frontera sur no puede evitar las lágrimas y recordar los abusos que vio y vivió por parte de la sociedad y las autoridades. “Yo solo quiero trabajo y tener una vida mejor”, dice Denis, quien junto con tres migrantes más, comparten su experiencia de inserción laboral en México en el marco de la segunda sesión de Diálogos Migrantes con el tema “Conseguir empleo siendo migrante en México”,  iniciativa organizada por la asociación civil América Sin Muros, en esta ocasión, de la mano de El Colegio de México, dentro de su seminario “Migración, Desigualdad y Políticas Públicas”.

 

Distintas historias, un problema en común

 

Las oportunidades en México, para quienes regresan deportados o tienen nacionalidad centroamericana, son pocas, y en su mayoría se reducen a trabajos mal pagados, mercado informal o sin prestaciones. Ana Laura López, José Luis Gómez, Cristofer Josué López y Denis Ramos son cuatro personas con edades, ocupaciones y perfiles distintos; pero unidos por los desafíos que viven al buscar integrarse al mundo laboral. En el conversatorio liderado por Claudia Masferrer profesora-investigadora, Ana Laura y José Luis narraron su experiencia como mexicanos binacionales, mientras que Cristofer y Denis enfatizaron las dificultades de portar un pasaporte centroamericano en México.

 

 “Cuando regresé como deportada a mi país, solo tuve la opción de vender dulces. No me alcanzaba el dinero y tuve que reinventarme. Mis compañeros deportados y yo comenzamos un taller de serigrafía, así es como nos ganamos la vida”, comenta Ana Laura López, fundadora del colectivo Deportados Unidos en la Lucha. Después de vivir 16 años en Chicago, Ana Laura regresó a México con un veto migratorio de 20 años para entrar a EUA. Ella comenta que su primera decepción fue la falta de apoyo a la comunidad binacional y la discriminación que vive: “Se nos niega el trabajo por muchas causas, primero el tener más de 35 años nos limita mucho. Después se asocia a la gente deportada con actos criminales. Incluso si llevas tatuajes te vinculan con pandillas y te niegan un puesto laboral”.

 

José Luis Gómez, es un mexicano que invirtió 9 años de su vida al “sueño americano”. En diciembre de 2012 compró un boleto de Nueva York a México para pasar navidad con su familia. Ya de este lado, prefirió probar fortuna en su propio país y comenzó a trabajar como taxista. Sin estudios de preparatoria ni reconocimiento de los oficios que realizó en EUA, pocas oportunidades ha tenido de ingresar a una compañía. José Luis se declara en un círculo sin salida, en el que “trabajo muchas horas en áreas informales y gano poco dinero”.

 

Estereotipos a vencer

 

La comunidad binacional en México dice sentirse afín a la discriminación que viven los centroamericanos en el país. Sin embargo, Cristofer y Denis cuentan la doble dificultad a la que se enfrentan: la falta de oportunidades laborales y la discriminación por su nacionalidad.

 

Las políticas de integración por parte del estado han sido poco efectivas, ya que el fenómeno no es reciente. “La migración de Centroamérica comenzó en los 80 en un contexto de persecución política, golpe de estado, guerra civil y también por falta de oportunidades económicas. No son poblaciones recientes, hay una comunidad grande de El Salvador, Guatemala y Honduras en nuestro país. La idea es plantear políticas públicas que puedan reducir las desigualdades en las que viven estos grupos”, comentó la investigadora Claudia Masferrer durante Diálogos Migrantes.

 

 “El mexicano se queja del trato de EUA hacia ellos, pero no ven cómo nos tratan a nosotros”, dice Cristofer Josué López, migrante guatemalteco, que agradeció a América Sin Muros la ayuda otorgada para conseguir trabajo en un buró jurídico, en la CDMX. Cristofer ya concluida su carrera en administración de empresas, decidió dejar su país para encontrar mejores oportunidades; su objetivo era cruzar a EUA, pero al llegar a México prefirió quedarse pues consideró que aquí podía crecer profesionalmente. Él está agradecido con las oportunidades que el país le ha otorgado, pero enfatiza la constante discriminación que vive por ser centroamericano.  

 

 

Discriminación laboral

 

Casos como los presentados invitan a la reflexión de, ¿qué tanto racismo existe en México? Para el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Federico Navarrete Linares, el racismo no es exclusivo para la comunidad migrante, “lo que se ha impuesto en México es un régimen de marginación y exclusión hacia la mayoría de la población. Según la Encuesta Nacional Sobre Discriminación Racial, cuatro de cada 10 encuestados dijeron que a la gente la tratan distinto debido a su color de piel”.

 

El especialista del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM agrega, “el estereotipo y prejuicio basado en color de piel es un problema que arrastramos desde la conquista y el colonialismo”.  De igual forma, la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) señaló que el sexo, la imagen física y la edad son factores determinantes en el reclutamiento por parte de las empresas.

 

La discriminación y falta de oportunidades laborales, incluso para los propios mexicanos, ha creado sentimientos negativos respecto a la población migrante y deportada. Ana Laura López comenta que con frecuencia recibe mensajes de odio en los que culpan a la comunidad binacional de haber dejado el país, de ser malinchistas; incluso los agreden por cobrar el seguro de desempleo que sale de los impuestos o se les asocia con la construcción del muro y el sentimiento anti mexicano en EUA.

 

 “Son muchos aspectos sociales y de política pública que deberían contemplarse para estas poblaciones. No hay política de empleo o apoyos para emprendedores que incluyan a los deportados o migrantes. No hay iniciativas sólidas que faciliten la certificación laboral, no se han implementado programas especiales ni se han buscado fórmulas que tengan impacto inmediato. El problema se extiende en la población mexicana, pues se carece de respuestas para las necesidades de más de 50 millones de pobres, según cifras oficiales del Inegi”, comentó durante Diálogos Migrantes, Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo de América Sin Muros.

América Sin Muros realiza la segunda sesión de Diálogos Migrantes con el tema “Conseguir empleo siendo migrante en México”, en el COLMEX

 

AMÉRICA SIN MUROS PROPONE POLÍTICAS A FAVOR DEL MIGRANTE

Representantes de la coalición Por México al Frente se reunieron con el Comité Directivo de América Sin Muros para crear una agenda común.

Redacción América Sin Muros

“Faltan estímulos fiscales y legales para la comunidad migrante. Podrían existir esquemas que facilitaran sus inversiones e ingreso al mundo laboral.

También, ellos requieren de soporte en la salud, física y mental”, recalcó Kino Miquirray, Presidente de la Asociación Civil América Sin Muros (ASM), durante la reunión que se realizó, en su sede, con el equipo de Enlace con Migrantes de Por México al Frente.

Durante la charla, los distintos participantes expusieron las necesidades principales de la comunidad binacional: “Hoy vemos que los migrantes están poco representados. Ellos quieren participar y cambiar a México, hay muchas cosas que tenemos que trabajar en alianza con los consulados y con organizaciones que están activas en el tema”, subrayó la Dra. Pilar Lozano, Presidenta de la Comisión del Mexicano Migrante y Coordinadora de Enlace con Migrantes por México al Frente. Acudió junto con el Dr. Juan Hernández, Jorge Bastida, Juan Andrés Mora, Jessali Zarazua, Federico Lamont y el diputado, Salvador García González. 

El voto desde el extranjero, la representación política, el apoyo económico y la inserción laboral fueron algunos de los temas que se enfatizaron durante la reunión. Juan Pablo Miquirray, miembro del Consejo Directivo de ASM, celebró las coincidencias y metodología del plan de trabajo del equipo de la Dra. Lozano, “me da gusto que ustedes vean el proyecto de apoyo al migrante a largo plazo y, no solo en el plano electoral. Lo que se está generando debe de ir más allá del 1 de julio”.

En vísperas de las próximas elecciones en México, América Sin Muros abre el diálogo para conformar una agenda común que tenga un impacto inmediato en mejoras para la comunidad migrante. “Veo muchas coincidencias en su plan de acción. Debemos de pugnar por una política fiscal orientada a la persona retornada o deportada. Faltan protocolos de atención que guíen a esta comunidad”, concluyó el Mtro. Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo de la asociación.

El equipo de América Sin Muros fue representado por Kino Miquirray, Presidente; Austreberto Miquirray y Juan Pablo Miquirray, miembros del Consejo Directivo; Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo; Penélope Niebla, encargada de la Comunicación Social y Daniela Baeza, del área de comunicación.

Al concluir la reunión los participantes coincidieron en la necesidad de estrechar lazos para brindar apoyo a los mexicanos con experiencia migrante, en los dos lados de la frontera. 

El equipo de América Sin Muros recibió en sus instalaciones a integrantes de Enlace con Migrantes de Por México al Frente para estrechar lazos y proponer políticas de apoyo al migrante.

«GANAS DE VIVIR»

Como parte del programa MigrARTE se proyectó “La Jaula de Oro” para abrir el diálogo sobre la migración centroamericana y su cruce por México.

Para comentar la película y profundizar en el tema, asistió Olvin Castillo, migrante hondureño que compartió su experiencia de viaje con los asistentes.

Al terminar la proyección de “La Jaula de Oro” se realizó un conversatorio con Kino Miquirray, Presidente de América Sin Muros, Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo y Olvin Castillo, migrante hondureño. 

Mónica Vázquez América Sin Muros

La cinta dirigida por Diego Quemada-Díez, “La Jaula de Oro”, cuenta la historia de tres adolescentes de los suburbios de Guatemala que emprenden un largo viaje a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Durante el trayecto en los trenes de carga, los jóvenes enfrentan la dura realidad de la migración, para finalmente llegar al ríspido sueño americano. La cinta, crítica al fenómeno, se proyectó ante un aforo de 80 personas, el jueves 31 de mayo en la Casa de la Universidad de California en México a las 19:00 horas.

Para presentarla acudió el cineasta y miembro del Consejo Directivo de América Sin Muros, Juan Pablo Miquirray, quien la describió como una película que rescata la parte humana de la migración, “nos aleja de la cifra, es conmovedora, invita a la reflexión y abre el diálogo sobre este fenómeno”. Al terminar la proyección, se realizó un conversatorio con Kino Miquirray, Presidente de América Sin Muros, Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo y Olvin Castillo, migrante hondureño.  

Vestido con una playera del club de futbol Pumas, Olvin de 25 años, compartió sus impresiones de “La Jaula de Oro” y enfatizó sobre el difícil trayecto de viaje por México. Recordó algunos momentos a bordo de “La Bestia”, y aseguró no todo fueron malas experiencias, pues al llegar con Las Patronas (en la comunidad de Guadalupe, La Patrona), “una mujer me vio sin chamarra y se quitó la suya para dármela a mí”. Detalle que recuerda con cariño pues asegura que la portó durante el viaje para protegerse del frío.

Olvin, al llegar a la Ciudad de México decidió quedarse y no seguir el camino. Después de un año de estancia, ahora trabaja en una taquería. El público asistente le preguntó cómo describiría este periodo en el país, a lo que Olvin hizo un llamado a dejar el racismo atrás. Él expresó las dificultades que tiene una persona con nacionalidad hondureña en México, “la imagen de los mexicanos hacia nosotros es que todos somos criminales y no es así. Algunos somos de familias de escasos recursos y huimos de esa violencia”. También recordó, que así como los amigos que viajaban juntos en la película, él tenía sus compañeros de viaje “uno llegó a Reynosa y ya no cruzó, el otro estuvo en Estados Unidos pero fue deportado”. Olvin agregó que encontró el sueño americano de este lado de la frontera.

Al concluir el diálogo entre el público y Olvin, Kino Miquirray le dio la mano y lo felicitó por su ímpetu de vida, “historias como las tuyas nos dan ganas de vivir”, comentó el Presidente de América Sin Muros.

MigrARTE es un foro abierto al público para conocer, debatir y replantear nuestra perspectiva sobre el fenómeno de la migración. Esto de la mano de distintas ópticas artísticas y de sus creadores. América Sin Muros, la Fundación Friedrich Naumann y la Casa de la Universidad de California en México trabajan en conjunto, cada mes, para hacer esto posible.

AMÉRICA SIN MUROS ABRE EL DIÁLOGO CON LOS CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA DE MÉXICO

Redacción América Sin Muros

“Lo importante es poder proponer soluciones desde donde estamos”, declaró a la prensa la Dra. Pilar Lozano Mac Donald, Secretaria General de Acuerdos de Movimiento Ciudadano, quien acudirá a la sede de la asociación civil América Sin Muros, el próximo miércoles

 6 de junio. La Dra. Lozano busca entablar un diálogo con la fundación para conocer las diversas demandas de la sociedad migrante y sus vínculos con los países de origen y destino.

Asisten con ella, el Dr. Juan Hernández, Vocero de la Comisión del Mexicano Migrante; Juan Andrés Mora, Coordinador de Organizaciones Sociales Migrantes; Federico Lamont, Coordinador de Comunicación y Jorge Bastida, Secretario Técnico de la Comisión del Mexicano Migrante.

“En busca de un diálogo incluyente y de consenso para atender la problemática migratoria en nuestro continente, propiciamos el acercamiento de los contendientes a la próximo elección del 1 de julio para sensibilizar a estas fuerzas políticas en el tema”, comentó el Mtro. Bernardo Méndez Lugo, Director Ejecutivo de América Sin Muros.

 

América Sin Muros enfatiza las necesidades de la población migrante a los distintos actores políticos. | Crédito: LA Times

DE LA CAMPAÑA ELECTORAL A LOS HECHOS

Entre propuestas y promesas realizadas en el segundo debate presidencial, “Irrenunciables en Política Migratoria” es un documento que les recuerda a los candidatos las cuentas pendientes que el país tiene con la población migrante.

 

Mónica Vázquez Ruiz / América sin Muros

 

Defender al pueblo de México de los insultos del presidente Donald Trump, el fortalecimiento de la economía interna, aumento del salario mínimo, potenciar el campo mexicano, respeto y protección al migrante; fueron algunas de las promesas hechas por los candidatos a la presidencia de México, el pasado domingo, durante el segundo debate presidencial.

En este panel de discusión se plantearon las problemáticas de la comunidad binacional, tanto en México como en EUA. En este contexto, “Irrenunciables en Política Migratoria” destaca por proponer acciones concretas y políticas públicas que responden a las urgencias del migrante.

 

Agenda “irrenunciable”

Ante el proceso electoral que vive nuestro país y debido a la importancia que el fenómeno de la migración debe de tener en la agenda pública internacional, se creó el documento “Irrenunciables en Política Migratoria”. Éste incluye los temas esenciales de ayuda y protección al migrante; y se entregó en diversos foros a los cuatro candidatos presidenciales: Andrés Manuel López Obrador, de Juntos Haremos Historia; José Antonio Meade, de Todos por México; Ricardo Anaya, de por México al frente y Jaime Rodríguez “El Bronco”, independiente. Queda por verse el compromiso que asuma el candidato que ocupe la silla presidencial.

 

Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante, hace entrega del documento a los cuatro candidatos a la presidencia de la República.

 

“Esta agenda aglutina historias de vida. Llevamos más de un año en reuniones con personas binacionales y organizaciones para conocer a profundidad lo que requieren.  El documento contiene las necesidades que escuchamos de nuestros migrantes, traducidas en acciones concretas de política pública” dijo Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante durante la presentación del documento en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

El documento surgió de la iniciativa ciudadana, Agenda Migrante en conjunto con una coali­ción de más de 660 organizaciones y aliados migrantes en pro de sus derechos. Para desarrollar los 7 ejes temáticos que la conforman, desde finales de 2016,  en México y Estados Unidos se llevaron a cabo foros, grupos de análisis y entrevistas para conocer las preocupaciones de primera mano.

Dichos foros se han llevado a cabo con líderes migrantes, deportados, in­documentados, dreamers, juventudes binacionales y algunos talleres con niños y madres. También, a través de cuestionarios en línea se documentó la opinión y sentir de los connacionales y de algunos grupos que han quedado varados en territorio nacional.

“Se requiere hacer conciencia y romper con la estigmatización negativa del migrante. Es preocupante la situación que viven nuestros connacionales en EUA, pero también debemos de ver los retos que enfrentan los migrantes centroamericanos en nuestro territorio. Esta agenda incluye las demandas más urgentes de la población vulnerable”, agregó Bernardo Méndez Lugo, director ejecutivo de la asociación pro-migrante América sin Muros.

Lejos de ser una herramienta para generar votos en campaña, Agenda Migrante junto con organizaciones y activistas buscan un cambio estructural en la protección y ayuda al migrante en las adversidades que vive día a día.

 


*Descargar: “Irrenunciables en Política Migratoria”

SUEÑOS ROTOS DE LOS DREAMERS

Las estrictas políticas migratorias del actual mandato en EUA, traen de regreso a miles de personas que poco conocen de este país.  Desilusionados por el futuro, los jóvenes se incorporan a la realidad poco alentadora de los millennials mexicanos.

 

América sin Muros    Mónica Vázquez Ruiz

 

Terminar la escuela, obtener un permiso de trabajo, poder viajar a otros países y salir de las sombras, son los deseos más profundos de muchos jóvenes indocumentados que llegaron a EUA cuando eran menores de edad.  Conocidos bajo el sobrenombre de dreamers, este grupo representa una población de casi 800 mil personas, de los cuales, alrededor de 600 mil son mexicanos.  De terminarse el amparo con el que viven en EUA, regresarían a México. La pregunta es: ¿qué les podemos ofrecer?

Aún sin la terminación de este programa, México se enfrenta a grandes retos. Según cifras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) el año fiscal 2017, se expulsó a 226,119 indocumentados. Aunque en su reporte ICE detalla las causas de deportación, poco sabemos de las características de estas personas; no conocemos sus necesidad, poco sabemos de ellos, no se determina si son dreamers o jóvenes sin estudios. Por su parte, el gobierno mexicano no ha publicado estadísticas al respecto. Las medidas antimigrantes del presidente Donald Trump y la falta de atención de este lado de la frontera nos envuelven en una crisis de la que poco estamos preparados.

 

De concluirse el DACA alrededor de 600 mil jóvenes regresarían a México. | Revista Selecciones México.

 

¿Cómo surgieron los dreamers?

El sueño de estos jóvenes sin documentos por obtener la ciudadanía surgió en el año 2001, cuando tres representantes patrocinaron ante el Senado el DREAM Act (Development, Relief, and Education for Alien Minors Act), que en español se traduce como “Ley de fomento para el progreso, alivio y educación para menores extranjeros”.  Este significaba un puente para obtener documentos, pues los jóvenes migrantes calificados tendrían la oportunidad de convertirse en residentes legales, siempre y cuando demostraran sus estudios o ser parte de las fuerzas armadas. Dicho estatus estaría condicionado a seis años, y para renovarlo debían demostrar un buen comportamiento y no tener antecedentes criminales. El Dream Act sacaría de la sombra a 65 mil estudiantes graduados, cada año. Sin embargo, no tuvo éxito en el Congreso y la ley quedó congelada.

Las esperanzas de los jóvenes resurgieron con las promesas de campaña de Barack Obama, quien se perfilaba como gran apoyo para la comunidad hispana. Tan pronto Obama llegó al poder,  las deportaciones masivas comenzaron y los sueños de los dreamers quedaron en el olvido. Pero en 2012, los jóvenes recibieron un último alivio: DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia). Acción ejecutiva que no provee estatus “legal” o una vía para la ciudadanía, pero sí ampara a los jóvenes sin documentos a no ser deportados, acceder a permisos de trabajo, licencias de conducir, número de seguridad social e incluso, permisos de viaje. El DACA tiene una duración de dos años, después se tiene que solicitar la renovación. Hasta aquí el futuro de miles de jóvenes se despojaba de incertidumbres.

Con la llegada del presidente Donald Trump, los dreamers volvieron a perder esperanzas. Una de las promesas de campaña fue terminar con la migración indocumentada, y el mandatario no dudó en cancelar el DACA. Distintos jueces han revertido la orden del presidente, pero el paso final aún está por definirse. El vaivén político ha creado ansiedad entre la comunidad joven que reside, estudia y trabaja bajo el DACA.

 

Maggie Laredo, codirectora de “Otros Dreams en Acción” | Mónica Vázquez

 

Soñar de este lado de la frontera

Para un joven que se identifica como dreamer, el ser detenido por las autoridades norteamericanas y ser deportado a México, no significa el retorno a su país de origen, sino un destierro. “Los jóvenes víctimas de esta situación no sienten que regresan a su país, ellos se sienten norteamericanos. Las emociones que viven al estar en México son de miedo, tristeza, incertidumbre, estrés, inseguridad, frustración, y la más importante desubicación”, comenta Pilar Denegri Piña, especialista en primeros auxilios psicológicos para personas migrantes, refugiados y desplazados, por el Instituto Mora. 

La ansiedad que viven los dreamers, tanto en EUA como en México les genera muchas dificultades de adaptación. Para la especialista Denegri, estos jóvenes se enfrentan a la “exclusión social”, es decir, no se sienten ni de aquí ni de allá. Añade que cada “cada persona retornada se enfrenta a una ruptura familiar, lo que les imposibilita mirar hacia el futuro o generar expectativas. Muchos de ellos crecieron con ansiedad de ser deportados, y finalmente lo fueron”, agrega Denegri.

Josefina Ramírez, joven de 26 años, deportada hace un año a México, asegura que regresar fue una de las pruebas más difíciles de su vida. Primero, su familia se quedó en EUA, aquí no tenía casa por lo que se mudó a un cuarto que le ofrecieron sus tíos lejanos. Agrega que si bien, el choque cultural fue grande, el gobierno dificultó aún más su adaptación, pues no obtuvo ningún apoyo para poder obtener documentos en su propio país. “Era más fácil moverme en EUA como indocumentada, que en México. Llegando me otorgaron mi hoja de repatriación, pero ésta no me sirve para ningún trámite. No la valen en ninguna oficina de gobierno”, concluye Josefina, quien se dedica al comercio informal en el centro de la capital del país.

“Se necesitan soluciones que incluyan la protección de sus derechos, poner atención a la identidad, origen y causas que los llevaron a este momento. Es elemental no generalizar las soluciones sin mirar las necesidades específicas”, concluye Denegri, especialista en psicología de la migración.

 

 

Poco que ofrecerles

“Los dreamers se convirtieron en un discurso político. En primer lugar, se asume que todo joven deportado pertenece a esta categoría, cuando no es así. La juventud binacional es muy diversa. En segundo lugar, se le promete a los dreamers acceso a un futuro que ni los mexicanos tienen”, comenta Maggie Loredo, codirectora de la organización “Otros Dreams en Acción”.

En cuanto a la inserción laboral de los jóvenes retornados, las expectativas no son alentadoras. Ya que en el cuarto trimestre de 2017 se contabilizaron 14.6 millones de jóvenes entre 15 y 29 años económicamente inactivos. Según datos del diario El Economista, de ellos, 2.4 millones dijo estar disponible para trabajar pero no lo hacen por la falta de oportunidades y la poca flexibilidad de las empresas de contratar estudiantes.

A pesar de que México mantuvo una tasa de desempleo de 3.3% en febrero de este año, la cuarta mejor de la OCDE, el desempleo creció en sectores muy específicos de la sociedad, como son los jóvenes y las mujeres. Según el estudio de este organismo, la falta de empleo entre los jóvenes mexicanos (de 15 a 24 años) fue de 6.8% en febrero, por arriba del 6.6 por ciento en enero.  La tasa de desocupación entre la población universitaria es de 4.4 por ciento, lo que de acuerdo a cifras de El Semanario se traduce en: “478 mil profesionistas que no encuentran trabajo en nuestro país”.

¿Qué le ofrece el país a los jóvenes calificados: dreamers y mexicanos? Muy poco. Otra promesa que se les ha hecho a los dreamers es el acceso a la educación, lo cual parece una promesa difícil de cumplir. Este año 146 mil 313 aspirantes realizaron el examen para la UNAM, fueron aceptados 12 mil 584; otros 107 mil para el IPN, sólo 24 mil obtuvieron un lugar.

En una publicación de El Universal, el rector de la UNAM, Enrique Graue, dijo que esa institución “se encuentra lista” para enfrentar cualquier situación que pudiera presentarse con los miles de indocumentados que formaban parte del DACA. Pero las cifras de admisión y rechazados nos indican lo contrario. Los dreamers aterrizan en una realidad poco favorable que vive la generación millennial en México.  Distintas universidades privadas han expresado su apoyo, al respecto la Universidad Iberoamericana fue la que dio mayores detalles de su plan de acción. En un comunicado informó que los jóvenes retornados a México puede aplicar al plan de 1,500 becas: Si quieres, puedes estudiar; las cuales cubren hasta el 100% de las colegiaturas.

 

Hola < code / > es un programa social que ayuda a los jóvenes retornados a convertirse en programadores.  |  Maskot/Getty images

 

¿Y en los negocios?

“Mucho se ha idealizado a los jóvenes deportados y a los dreamers. Se dice que ellos están altamente preparados y van a salvar la economía mexicana. Al tratar de encasillarlos a todos bajo esta etiqueta se borran sus particularidades y necesidades reales”, asegura Maggie Laredo, de ODA. “Algunos trabajaron siempre en el campo, otros no aprendieron bien el inglés, otros no son buenos con la computadora. Cuenta mucho dónde vivió la persona en EUA, pues cada ciudad es una experiencia distinta. No es lo mismo haber estado en California que en el centro de EUA. Incluso es importante saber a qué parte de México están regresando”, agrega Loredo, joven deportada a México que no se identifica con la etiqueta de dreamer.

Los jóvenes que llegan repatriados, a diferencia de los mexicanos, crecieron en un país donde las oportunidades y potencial económico abundan. ¿Qué hacen a su regreso? La mayoría de los jóvenes que hablan inglés trabajan en call centers, ya que les piden pocos documentos para integrarse. Los salarios que reciben van desde los 4 a 8 mil pesos mensuales. En caso de tener ahorros, algunos deciden abrir sus propios negocios. Otros se dedican al comercio informal o laboran en servicios, como ayudantes de cocina, taxistas o en áreas de carga. 

Uno de los programas más novedosos y con mayor probabilidad de inserción en el mundo empresarial es Hola . Modelo de negocio ideado por la mexicana Marcela Torres, quien creó una alianza con Hack Reactor. En este programa, personas desde los 18 hasta los 30 años de edad, ingresan a un curso intensivo de programación de 5 meses, al finalizar se les contacta con una bolsa de trabajo. Los participantes no necesitan tener experiencia previa, solo se les aplica un examen de habilidades matemáticas y de análisis. Paralelo a sus estudios se les ayuda con manutención económica y se les facilitan los recursos digitales que necesitan. Además se les brinda apoyo emocional a los jóvenes con actividades como yoga y talleres de distintos tipos. “Estamos muy contentos con los resultados de la primera generación. Algunos de nuestros graduados ya están laborando.  De hecho, estamos por abrir la segunda generación. Todo mayo vamos a recibir las solicitudes”, comenta Carolina Estrada, jefe de comunicación en Hola .

 

Falta mucho por hacer como mexicanos

“Los dreamers no son un grupo homogéneo como las autoridades lo hacen ver. Es mucho más complejo. El gobierno dice vamos a apoyar a los dreamers pero, ¿el resto de las personas que no lo son? Los dreamers son un porcentaje muy mínimo. Se evaden responsabilidades de ver las otras necesidades. El gobierno no quiere ver que no se puede encajar a todos en un cuadro”, concluye Loredo de ODA.

Muchos son los retos que enfrentamos como país y sociedad. Y los jóvenes retornados solo se suman a las adversidades. ¿Qué formas de inserción serían las más efectivas para ellos? Documentación que acredite a su persona, acceso a la educación, psicólogos, ágil revalidación de estudios, seguro popular, traductores y bolsa de trabajo bilingüe.

MIGRACIÓN COMO MONEDA DE CAMBIO ELECTORAL

Se acercan las elecciones legislativas en Estados Unidos y el presidente Donald Trump utiliza la migración para satisfacer a sus votantes. Condiciona a México con cerrar fronteras en caso de no poner medidas más estrictas en el sur de nuestro país para impedir el paso de centroamericanos. Al tiempo que militariza la frontera entre ambos países.

 

Mónica Vázquez Ruiz  | América Sin Muros

 

El próximo noviembre serán las elecciones legislativas en Estados Unidos, en medio de los retos a los que se enfrenta el presidente Donald Trump, la migración no es tema menor. El mandatario declaró que busca condicionar la renegociación del Tratado de Libre Comercio a medidas migratorias más estrictas por parte de México para frenar la entrada de migrantes centroamericanos por la frontera sur de Guatemala y Belice.  En su territorio, el presidente Trump mandó desplegar tropas de la Guardia Nacional en la frontera sur de Estados Unidos con México.  Tal acción fue pública en su cuenta de Twitter con las siguientes palabras: “Estamos sellando nuestra frontera sur. La gente de nuestro gran país quiere tranquilidad y seguridad. ¡Los demócratas han sido un desastre en este asunto tan importante!”. En una última declaración en torno al tema declaró que de no cumplirse con las medidas de seguridad que el pide, cerrará la frontera entre ambos países.

 

Blindar fronteras

En un memorando del 4 de abril al secretario de Seguridad Nacional y al fiscal general, el presidente Trump dijo que las tropas eran necesarias para frenar las drogas, las pandillas y los cruces ilegales en la frontera de Estados Unidos con México. "La situación en la frontera ahora ha llegado a un punto de crisis", incluyó.

 

James Mattis, Secretario de Defensa de Estados Unidos, aprobó la financiación de 4 mil efectivos de la Guardia Nacional con el presupuesto del Pentágono hasta finales de septiembre, según Associated Press. Los últimos números que se dieron a conocer hasta el 17 de abril indican que todos los estados que colindan con México desplegarán la Guardia Nacional: Texas, hasta la fecha lleva confirmados 650 efectivos;  California, 400, los cuales no se sabe si desplegará por el todo el estado; Arizona, 250; y Nuevo México, 50.

 

Al respecto el estado de California ha tenido una acalorada discusión con el presidente Trump, ya que el gobierno demócrata representado por Jerry Brown, declaró que dicho personal tendrá el objetivo de combatir “bandas criminales, traficantes de seres humanos, armas ilegales y narcóticos”.  También precisó que la Guardia Nacional no se dedicará a hacer cumplir las leyes migratorias. Ante estas declaraciones, Trump publicó en Twitter que no pagará la “farsa” que propone el estado de California. Pues el cometido principal de la Guardia Nacional es detener los cruces ilegales. No obstante, dicho estado se ha declarado santuario en lo que respecta a la persecución de migrantes. Lo que representa un oasis para los migrantes sin documentos en EUA. Pero las cosas ya no son tan sencillas como antes, a raíz de este debate, grupos a favor de la política xenófoba del presidente han manifestado su apoyo hacia é,  y ahora piden al gobernador de California no ser parte de las políticas santuario.  El resultado está por verse.

 

Militares en la frontera: Nada nuevo

A pesar de que la política xenófoba de Trump pareciera una decisión radical y novedosa por parte del actual mandatario, esta decisión no es nada nueva, ni mucho menos la más extrema que ha tomado el gobierno del país del norte. En el pasado, los presidentes de EUA han enviado a militares o la Guardia Nacional a la región que colinda con México para ayudar a la Patrulla Fronteriza a contener crisis de distintas índoles. Tan solo bajo el presidente George W. Bush fueron enviados seis mil efectivos. Mientras que mil doscientos se desplegaron con el presidente Barack Obama, de acuerdo con el Departamento de Defensa de dicho país.

 

Miguel Levario, profesor de historia en Texas Tech y autor de “Militarizing the Border: When Mexicans Became the Enemy (Militarizando la frontera: cuando los mexicanos se convirtieron en el enemigo)” narra en su libro la historia de la Patrulla Fronteriza de EUA y su fundación en 1924. Cuenta que al principio, los agentes trataron de mantener alejados a los inmigrantes asiáticos y luego trabajaron para detener el tráfico de alcohol en la era de la Prohibición. Poco a poco, su misión cambio a detener la migración no deseada desde México.

 

La frontera ha tenido distintas crisis de seguridad, una de las más emblemáticas ocurrió en 1997, cuando el personal militar patrullaba la frontera para detectar el contrabando de drogas en West Texas. Al ver a una persona cerca de la línea fronteriza decidieron dispararle, él era una joven americano, estudiante de preparatoria, cuyo nombre era Esequiel Hernández Jr., de 18 años de edad. Poco tenía que ver con drogas o contrabando, lo que hacía Esequiel era arrear a las cabras de su familia en Redford, Texas, a lo largo de la frontera entre EUA y México. Su muerte provocó enojo entre sus habitantes, dicha crisis terminó con la presencia militar que envió el presidente Bill Clinton.

 

Guatemala y Belice, el primer muro de Trump

La frontera que separa el territorio mexicano de Guatemala y Belice, es de menor extensión que el de la frontera norte con EUA. Sin embargo, en sus 1,179 km de longitud los problemas no son menores.  El Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete y el gobernador del estado de Chiapas, Manuel Velasco, anunciaron la militarización de esta área con tropas de la gendarmería de la Policía Federal.  Esto se puede considerar como una medida paralela a la militarización de la frontera México con Estados Unidos. La decisión del gobierno mexicano de enviar más tropas de gendarmería a la frontera sur, particularmente al estado de Chiapas, contradice el pedido del legislativo federal que solicitó dejar de cooperar con Estados Unidos en materia migratoria.

 

Para Leticia Calderón, analista del Instituto Mora, el envío de tropas de México a Chiapas “al estilo Trump”  en esta coyuntura  no abona a la discusión sino que es una muestra de lo ceñido que está el gobierno mexicano. “Es el peor mensaje que se puede enviar: una sumisión total al discurso del presidente de EUA’’, advirtió.

 

Foto: Getty images/Christian Petersen-Clausen

 

El muro ¿será la solución?

De Tijuana, Baja California a Matamoros, Tamaulipas. Los dos extremos de la frontera que cubren una extensión de 3,185 kilómetros. Atraviesa zonas urbanas y otras inhóspitas, como Río Bravo, los desiertos de Sonora y Chihuahua, parte del Río Colorado. Se considera la frontera con el mayor número de cruces legales e ilegales en el mundo.  En la actualidad las barreras construidas abarcan 1,050 kilómetros, es decir, un tercio de la frontera terrestre entre EUA y Canadá. Parte del kilometraje restante son límites naturales como cañadas, ríos y montañas, difíciles de amurallar. Estos pedazos de muro ya existentes no son uniformes, en algunas áreas son cercas vehiculares, también mallas de alambre o varias superpuestas, en otros puntos hay paneles de chapa o de hierro corrugado, en ciertos sectores hay postes de hierro. En algunas partes del muro, por ejemplo Tijuana, se ha instaurado una segunda o hasta tercera valla. Incluso hay métodos de control como cámaras, sensores de movimiento, incluso drones y patrullas.

 

De los 11 millones de indocumentados que se calcula hay en Estados Unidos, se piensa que solo la mitad entró por sus fronteras. El resto entraría con documentos y simplemente nunca se salieron del país. ¿Es necesario el muro para detener la migración indocumentada? La respuesta es no. Sin embargo, es una promesa de campaña que sirvió al presidente Trump para ganar más seguidores.

 

¿Qué hará el siguiente presidente de México?

Aunque las posturas aún no son claras por parte de los cinco candidatos a la presidencia, se prevé que el rumbo de la relación binacional estará sujeta a las políticas migratorias del momento electoral.

 

PRÓTESIS PARA LOS MIGRANTES AMPUTADOS

Cada año el Comité Internacional de la Cruz Roja apoya a una veintena de migrantes que sufren accidentes y amputaciones durante su tránsito por México. Así es como funcionan.

Irene Larraz y Mónica Vázquez  |  América Sin Muros

 

 

Arrow
Arrow
Persona migrante recibiendo rehabilitación física. - Crédito: Jesús Cornejo / CICR
ArrowArrow
Slider

 

 

Cuando Juan (nombre supuesto) se cayó de La Bestia, el tren que transporta a los migrantes de Sur a Norte, era de noche y no había nadie para socorrerlo. Quedó solo a un costado de las vías, abrazando el lugar donde debía estar su pierna. Pero su pierna no estaba, se la llevó el tren.

A Blanca Aguilar, asesora regional de salud y migración para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), le conmovió tanto esta historia, que ahora apenas puede contarla sin que se le entrecorte la voz. Desde las oficinas de Ciudad de México, Aguilar dirige el programa que ayuda a los migrantes con amputaciones a rehabilitarse y obtener una prótesis para volver a caminar.

En México, una veintena de personas se benefician cada año del programa, pero son muchos más a los que se les da una atención continua en sus países de origen, como Honduras, donde 110 personas recibieron prótesis, o Guatemala, donde hay 15 beneficiarios más. “El número se ha reducido porque son menos los migrantes que viajan en La Bestia, pero además atendemos a migrantes afectados por otros factores, como la violencia o accidentes en el camino”, explica Aguilar.

La alta vulnerabilidad que tienen los migrantes en su tránsito por el país y las numerosas violaciones a sus derechos humanos a las que están expuestos, llevaron a la Cruz Roja a diseñar un programa específico para apoyarlos.

El CICR cuenta con un centro de rehabilitación en Tapachula, donde además Ortimex produce las prótesis de polipropileno diseñadas a partir del apoyo económico que reciben de Ginebra. De esta forma, una prótesis de rodilla cuesta alrededor de 5,000 pesos, una sexta parte de lo que podría llegar a costar en un centro privado. “Tratamos de que sean prótesis funcionales, que les permitan, por ejemplo, volver a andar en bicicleta. Con el brazo es más complejo; pensábamos que iba a ser peor, pero luego los migrantes se sentían agradecidos porque dicen que con las prótesis son menos discriminados”, añade Aguilar.

El programa es integral: además de la prótesis, que es solo una fase del proceso de intervención, el CICR presta ayuda para la preparación y para la rehabilitación, así como apoyos para cubrir los gastos de alojamiento y alimentación del migrante durante los tres meses que se necesitan para todo el procedimiento. “Es un reto hacerlo sostenible. La inversión por cada migrante al que atendemos es de alrededor de 100,000 pesos”, cuenta la especialista. Muchos de los pacientes son menores de edad, y la mayoría no reciben los cuidados necesarios en el primer momento: no comen bien, llegan con infecciones que les obligan a los doctores a volver a amputar, y se enfrentan con hospitales cuyos requisitos no son acordes a la realidad del migrante, añade.

Aguilar insiste en que el programa es clave para atender a una comunidad altamente vulnerable y recuerda otro caso que le conmueve. Un día, uno de sus compañeros le llamó para avisarle que en Palenque, la ambulancia había rescatado a una mujer que había sufrido amputaciones. Aguilar llamó a los hospitales de tercer nivel para tratar de localizarla y brindarle apoyo, pero no la encontró. Cuando volvió a llamar a su compañero para pedirle más detalles le contó que había fallecido desangrada por el camino.

Las historias descritas, anteriormente, son comunes entre la comunidad migrante que cruza por México para llegar a Estados Unidos. Gracias a organizaciones como el CICR, es que estas personas tienen una mejor esperanza de vida en un mundo que les ha sido totalmente adverso. Lo que hace especial a este programa es el hecho de que no únicamente se les otorga ayuda inmediata, sino que este es un proyecto a largo plazo.

CONSULADOS MEXICANOS PROTEGEN A MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN ESTADOS UNIDOS

Sólo en el Consulado de Chicago atendieron a más de 270 mujeres el año pasado, según comenta Marcelino Miranda, cónsul de Asuntos Comunitarios. Entrevista.

 

El cónsul de Asuntos Comunitarios, Marcelino Miranda, explicó cómo han reforzado la atención a la mujer.

 

Redacción │ América Sin Muros

En 2017 el Consulado mexicano en Chicago apoyó a más de 270 mujeres víctimas de violencia de género a obtener protección y regularizar su situación migratoria en Estados Unidos. En entrevista con Marcelino Miranda*, cónsul de Asuntos Comunitarios en el Consulado de Chicago, el diplomático detalla cómo implementaron una ventanilla de atención integral a la mujer migrante ante el aumento del número de mujeres que migran solas.

 

¿Cómo mejoraron la atención a las mujeres víctimas de violencia de género?

La Cancillería empezó a desarrollar varios instrumentos con ONU Mujeres para establecer un protocolo de atención a mujeres víctimas de violencia de género que ya se está aplicando en todos los consulados. En Chicago lo hemos reforzado muchísimo y, además, desde 2015 creamos ‘La semana contra la violencia contra la mujer’. El punto clave es reunir los esfuerzos de organizaciones y activistas para atender a las mujeres migrantes.

 

¿Cómo surge esta iniciativa?

Era algo que veíamos diariamente entre las personas que acudían a pedir apoyo, y el cónsul general nos pidió que impulsáramos la atención a las mujeres. Principalmente, porque muchas de ellas no conocen que hay dos tipos de visa a las que se pueden acoger por ser víctimas. La primera es la Visa U, que se otorga a personas que son víctimas de delitos violentos, sin importar su situación migratoria, ni la del atacante, y aplica para cualquier tipo de delito violento, incluida la violencia doméstica. La otra es la Visa Vawa, para personas que sufren delitos de violencia doméstica por parte de ciudadanos estadounidenses o residentes legales.

 

¿Cuáles son los beneficios?

En un principio les da la posibilidad de obtener un permiso de trabajo, evita la deportación y es un camino para conseguir la residencia permanente y, eventualmente, a la ciudadanía. Es una excelente protección para las mujeres, porque eso les permite no solo tener un permiso de residencia, sino también cooperar con las autoridades en la investigación y persecución del delito, que es una de las condiciones para obtener esa visa. Esto era algo que las mujeres no conocían, y muchas no veían que denunciar era una opción para resolver su situación migratoria. Permanecen calladas porque creen que no tienen otra opción. Piensan que si denuncian, tal vez las van a deportar, y siguen sufriendo un doble tipo de violencia: la violencia directa del atacante y una violencia más institucional. Por eso fue muy importante la intervención del consulado como una instancia que les da confianza en la denuncia de su situación; ya no se sienten solas respecto a las instituciones estadounidenses.

 

Las mujeres víctimas de violencia temen que si denuncian ante las autoridades pueden ser deportadas. | Crédito: Getty Images

 

¿Cómo les ayuda el Consulado?

Lo que hacemos es, no solo ayudarles a presentar la denuncia a través de asociaciones y abogados, sino que además les damos seguimiento, protección para ella y para sus hijos, apoyo económico, ayudas para pagar los servicios legales, localizamos algún albergue o lugar donde puedan permanecer ellas y sus hijos, y les ayudamos con la custodia de sus hijos. Esto último es fundamental, porque generalmente el agresor es el padre de los niños, y nosotros les ayudamos a garantizar que se van a quedar con sus hijos, que el estado no se los va a quitar. Y por supuesto, ayudarles a resolver su situación migratoria. Pero no sólo eso, también les ayudamos en otros temas, como la cuestión del adecuado acceso a servicios de salud, educación, empleo, capacitación y/o educación financiera. Por eso, el consulado articula todos los servicios que tenemos para ofrecérselos.

 

¿Cuántas mujeres han buscado este tipo de ayudas?

En 2016 ayudamos a cerca de 140 mujeres en situación de violencia de género; y en 2017 sobrepasamos el número de 270.

 

¿A qué se debe este aumento?

La mitad de la población migrante en nuestra circunscripción son mujeres. Partiendo de ese punto es que priorizamos el tema. También hay un incremento del número de mujeres que viajan solas, y además, la mayoría de los deportados son hombres, padres de familia, que a veces dejan a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad. Sus hijos son mexicanos o estadounidenses, lo que aumenta la complejidad de esas familias para las mujeres que se quedan.

Por otra parte, creemos que la utilización de campañas de difusión y las relaciones que mantenemos con las organizaciones de base han ayudado a este aumento en las cifras. La expansión de nuestra red de apoyo consular con asociaciones, las iglesias y los legisladores ha sido fundamental.

 

¿Cómo apoyan a las mujeres que tienen hijos nacidos en México y Estados Unidos?

Tenemos una campaña muy fuerte en los consulados, y en particular en Chicago, para que registren a sus hijos que nacen en Estados Unidos también como mexicanos y obtengan la doble nacionalidad. Respecto a los niños que nacen en México y se los llevan de manera indocumentada, hemos ofrecido varios apoyos, como explorar la opción de la regulación migratoria y el acceso al programa DACA. Siempre buscamos que tengan los documentos indicados para probar su nacionalidad y también que tengan la debida custodia; es decir, que su situación de vulnerabilidad no origine que el estado pueda quedarse con los niños. Facilitamos que la madre que se queda tenga la custodia o que busque a otro familiar si no tiene la capacidad de mantenerla.

Para eso, estamos muy orgullosos de tener un acuerdo del Departamento de Familias y Niños, con el que trabajamos mano a mano para que los menores se queden con familiares en lugar de que los den en adopción o en custodia.

 

¿Una madre se puede quedar con la custodia legal de sus hijos aunque esté indocumentada?

Sí, por supuesto. Aunque supone muchos retos, podemos trabajar con las autoridades. Depende de cada caso, pero estamos trabajando con abogados que ayudan a que la corte emita decisiones favorables, y hemos trabajado también en sensibilizar a los jueces.

Hay dos escenarios: uno preventivo y otro reactivo. A partir de la nueva Administración, hubo un incremente enorme de las personas que querían registrar a sus hijos porque el nivel de miedo de la población migrante aumentó exponencialmente. Si uno de los padres ya fue deportado, tratamos de promover que registren a sus hijos como mexicanos. Nos hemos encontrado con muchos casos en los que el padre ha sido deportado y la madre decide regresar a México con los niños, y necesita registrarlo para que cuando regresen los niños puedan estudiar en calidad de mexicanos.

A partir de enero de 2017 tuvimos un gran número de personas que querían registrar a sus hijos y regular su situación migratoria. Ante el riesgo de una deportación, se aumentó la solicitud de permisos temporales para la custodia de los menores, un documento que permitía a los padres firmar a favor de otro adulto que se encargara de los menores en caso de ser deportados o detenidos. En el consulado aumentamos la capacidad para atender esas solicitudes y se establecieron centros de defensoría que brindan servicios legales gratuitos, abogados pro-bono, y asistencia para el pago parcial de los gastos legales. A través de eso pudimos ayudar a miles de personas.

Además sirvió para darles capacitación. El consulado realizó una gran cantidad de talleres para que conocieran cuáles son sus derechos sin importar su situación migratoria, cómo actuar si Migración les detiene, cómo detectar abusos de autoridad, qué documentos tener a la mano, cómo solicitar la protección del consulado y cómo acceder a representación legal.

 

¿Cuál diría que ha sido el éxito de estos centros de defensoría?

A muchos residentes permanentes les daba una sensación de que nada les iba a ocurrir si tenían un permiso de residencia, pero eso no garantizaba nada, se la podían retirar. El objetivo principal de estas capacitaciones era empoderar a la migración mexicana para facilitarle el camino a la ciudadanía.

 

*Opiniones emitidas a título personal.